La obra Residencial Maristas
Publicado el 09/04/2024 a las 07:25
El antiguo edificio del colegio de Santa María la Real, los Maristas de Pamplona, obra de Víctor Eusa, está catalogado por el Plan de Ordenación Urbana del propio Ayuntamiento como edificio protegido - grado 2- lo que implica unos criterios generales de protección y unas normas de actuación muy concretas. De hecho, si uno se toma la molestia de ojear dicho plan, se encuentra con disposiciones que establecen, entre otras normas que “el régimen de protección afecta al conjunto del edificio” (art. 27), que “se deben respetar los valores del edificio”, que “se mantendrán las alineaciones actuales, el trazado y la organización espacial igual a las originales” (art. 28), etc. Estas normas deberían haber bastado para impedir la construcción de nuevos edificios en el recinto de Maristas. Pero la realidad es que han prevalecido otros criterios, y el proyecto, ya en ejecución, supone levantar dos nuevos bloques de siete plantas, para 40 viviendas de alto nivel, dentro del recinto y justo delante de la fachada principal. El resultado es que un edificio que no puede modificarse debido a su valor arquitectónico -se supone que también artístico- quedará totalmente oculto tras los nuevos bloques, algo que raya lo absurdo. Además, la rehabilitación interna del antiguo colegio para dotarlo de viviendas VPO supondrá que éstas tendrán, a escasos metros de su frente, la trasera de las nuevas viviendas, y esas serán sus únicas vistas. En mi opinión se ha perdido una magnífica oportunidad para dotar a un edificio protegido de gran capacidad de un nuevo uso social, docente o administrativo - bibliotecas, oficinas, aulas, residencias…- en bien de la ciudad y sus habitantes. Pero, claro, esto no habría generado tantos beneficios económicos.