La pequeña familia, ¿dónde queda?
Publicado el 26/02/2024 a las 07:24
Llevo cerca de veinte años trabajando en una escuela infantil, mi escuela, nuestra escuela, porque así es como la sentimos. Todos los días vengo llena de ilusión y cariño a trabajar. Por la puerta entra Enea, en los brazos de su querida amatxo (en diciembre cumplirá 2 añitos), tiene pereza, está llorando y dice que no se quiere quedar, se abraza fuerte a su ama y llora, llora mucho…. Su amatxo dentro de todo su dolor y malestar nos cuenta que ayer no pudieron estar con su hija, el aita y la ama trabajaban de tarde, por ello Enea tuvo que pasar la tarde con los abuelos. Tras un largo rato Enea por fin se echa a mis brazos, la abrazo, le doy tiempo para que pueda sacar sus emociones y pueda quedarse más tranquila…
En nuestra zona los niños que van a la escuela grande lo hacen en autobús y yo me pregunto, ¿de verdad que una niña que todavía no ha cumplido los dos años se va a subir a ese autobús? Ese autobús que mirado desde su punto de vista es una bestia, rodeada de niños y niñas de hasta dieciséis años… ¿quién le va a contar a su maestra porque hoy no tiene un buen día? ¿Quién le va a poder entender en su dolor y su malestar? Se va a subir al autobús a las 8:40 de la mañana y va a volver a casa a las 16:10 de la tarde… ¿Nos dicen de verdad que ese es un buen espacio para niños y niñas de estas edades? En nuestra escuela infantil somos una pequeña familia, todas conocemos a todas las familias y los niños y lo sabemos casi todo de ellos, ¿pasará lo mismo en la escuela grande? Sobre todo, porque el contacto que nosotras tenemos a diario con las amas y los aitas desaparecerá…