Más allá de las alturas
Publicado el 20/02/2024 a las 07:24
Imagínense contemplando Las tres gracias de Rubens en el XVII. Escandaloso. Imagínense ahora frente a la Fuente de Duchamp a principios del XX. Escatológico. ¿Un urinario por arte? Imaginen El Cristo de Dalí con su punto de vista superior al de Dios mismo. Herético. Imaginen incluso la Venus de Willendorf, el David de Miguel Ángel, los desnudos de la escuela de Rodhas, y aquellos que representan las antiguas olimpiadas griegas. Obsceno.
Por fortuna, nuestro diálogo con el arte nos permite ir más allá para comprender los valores de una sociedad (los ya establecidos y los cambiantes). El arte es empatía, profundidad hacia uno mismo, placer estético. Por ello, es incomprensible la propuesta del sindicato de CCOO de retirar y censurar el Monumento a la familia de Henriette Boutens con el criterio subjetivo de observar en ella una desigualdad social debida a las alturas de las figuras familiares.
Creo con firmeza en la libertad artística y el respeto a la diversidad de opiniones. Y la censura del arte contraviene, con todo, los principios fundamentales de ambos aspectos.
La interpretación de una obra varía entre individuos porque el prisma cultural que define a una sociedad se construye en la diversidad de perspectivas. Y solo la univocidad es capaz de interpretar un juego de proporciones compositivas en términos de desigualdad social.
Apelo al sentido común. ¿Realmente una diferencia de alturas entre familiares debe interpretarse, solo y siempre, en términos de desigualdad de unos sobre otros? ¿O responde a una verticalidad compositiva elegida por la artista para resaltar los lazos de unión que refleja la escultura entre todos ellos? La seguridad familiar, en suma, de la que toda persona debería de poder disfrutar. Siendo así, ¿a quién ofende eso?