Sin acritud

María Pilar Ripa San Miguel

Publicado el 04/02/2024 a las 08:28

Si tuviera delante al presidente del Gobierno le diría: “Señor presidente, se lo digo sin acritud, usted va a pasar a la historia como el peor presidente de la democracia española”. Y eso que lo teníamos difícil después de sufrir al señor Rodríguez, uno de los apoyos del “milagro venezolano a la inversa”. Convertir un país rico en petróleo y minerales, con un clima inmejorable de donde brota cualquier cosa en un “país miseria”, ¡de donde la gente escapa para poder comer! Ese mismo señor Rodríguez en el que el presidente Sánchez se apoya para que le respalde en su obsesión por permanecer en el poder al precio que sea. Lo pagamos todos a escote. ¡Así cualquiera!

Tenemos el Ministerio del Paro, llámenlo como quieran, capitaneado por una señora a la que todavía no la he oído hablar de cómo va a respaldar a las empresas nacionales para que puedan crecer y crear más puestos de trabajo y riqueza para el país. Toda su obsesión es el empleo público cuyos sueldos tenemos que sufragar los empleados en la empresa privada. Esa que ella desprecia. Su otra obsesión es repartir las horas trabajadas entre el mayor número posible de trabajadores. Cosa que ya lo hicieron en Venezuela. ¿Se acuerdan cuándo decidieron que unos funcionarios trabajaban unos días de la semana y otros otros porque no podían pagar los sueldos completos y así todos cobraban algo. ¿Qué cobraban? Miseria. Ni para un mendrugo de pan tenían y, eso sí, después de hacer una cola inmensa todavía quedaba en las estanterías algún paquete de harina para hacer arepas. Ese es el siguiente paso de nuestra querida España. A eso estamos abocados con este gobierno. Se da la paradoja de que según este ministerio cada día hay más gente trabajando y, sin embargo, en conjunto las horas trabajadas es menor que cuando había muchas más personas empleadas. Misterio misterioso. Como el de las meigas: nadie las ha visto pero haberlas “haylas”.

Tenemos el “Superministerio de la Mentira”, el del superministro Bolaños, el mismo presidente es fan del mismo. No hay día que no diga una cosa que no tenga que desmentir, corregir - a ellos les gusta decir- cambiar de opinión al día siguiente o esa misma tarde, si la afirmación ha sido por la mañana. ¡Ja! Me río yo de Janeiro.

Ahora tenemos también a una “portavoz cursi”, la señora Peña, que habla de la democracia de la generosidad con los que tuvieron que “huir en un maletero” (perdón) salir de España en 2017. ¿Democracia de la generosidad? ¡Válgame Dios! Ni que estuviese hablando desde un púlpito. ¿A cambio de qué tenemos que ser generosos con un señor que huyó en un maletero para no rendir cuentas ante la justicia? ¡Aaah, acabáramos! ¡A cambio del sillón presidencial! ¡Pobrecito Sánchez! Me voy a poner a llorar. Nos toman ya por tontos a todos los votantes y no sólo a los suyos. ¿Y qué es eso de pactar leyes con los delincuentes para ajustarlas a su conveniencia? Debería ser ilegal. (...) Bueno, lo dejo por hoy porque no me quiero enfadar. Pero sigan abriéndoles las puertas del redil a los lobos y veremos a quién se comen primero.

María Pilar Ripa San Miguel

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