El euskera en Navarra

Guillermo Dachary Pagola

Publicado el 29/01/2024 a las 07:20

Leo en prensa que el Ayuntamiento de Barcelona exige saber el catalán para poder tocar el clarinete en la banda municipal y me pregunto yo si nos pasará en Navarra lo mismo con el euskera.

Muchas veces me he planteado por qué el euskera no es una lengua que me atraiga, a pesar de ser navarro y tener antecedentes familiares que la hablaron, y siempre llego a la misma conclusión: hace años que pervirtieron esa lengua haciéndola un instrumento político que solo me evoca los años del terrorismo etarra. Es una lengua que identifico con el odio y no con la concordia, y que, para mi, todavía hoy, acentúa las diferencias entre nosotros.

Dado el uso político que del euskera hacen algunos partidos, mucho deben de cambiar las cosas para que pueda ser vista como un mero elemento cultural y, desde luego, no veo que cumpla, hoy por hoy, una función integradora sino de disgregación social. Ante la machacona campaña que sufrimos en Navarra de inmersión lingüística en favor del euskera y en detrimento de la lengua española, no debemos permanecer impasibles.

Para empezar, el euskera no debe ser impuesto en aquellas zonas de Navarra donde no está implantada y su oficialidad se debe limitar a la zona vascófona donde ya está presente. Su oficialidad en toda Navarra, a pesar de lo que manifiestan sus defensores, sí que nos hace daño a muchos navarros. Empiezan imponiéndolo para poder tocar el clarinete y terminan exigiéndolo para poder respirar.

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