El síndrome selfie
Publicado el 20/01/2024 a las 08:24
Entre los adolescentes de ahora está de moda el culto a la propia imagen en las redes sociales conocido como “Síndrome Selfie”. Disfrutan y presumen haciéndose autofotos en lugares peligrosos y publicándolas en internet. Desean compartir sus “hazañas” con los amigos. ¿Cuáles son las principales causas de la adicción a las selfies? Una de ellas es la vanidad. Proyectar una imagen positiva de sí mismos se ha convertido en una obsesión para personas muy vanidosas. Conlleva prestar una exagerada atención a su apariencia física. A ello contribuye que nuestros hijos están naciendo y creciendo hoy en una sociedad narcisista.
Alexander Lowen escribió un libro con este título: “El narcisismo, la enfermedad de nuestro tiempo” . Considera que “el narcisismo individual corre paralelo al cultural: el individuo moldea la cultura según su propia imagen y la cultura moldea, a su vez, al individuo”. Los expertos nos advierten de la asociación entre narcisismo y baja autoestima como detonante de los selfies. De este modo, al riesgo de accidentes se añade el de ocasionar posibles problemas de personalidad. El doctor Juan María González-Anleo, señala en su libro “Generación selfie” que la autofoto propagada es mucho más que una moda pasajera, y asegura que a los adolescentes ya no les interesa lo que ocurre alrededor, sino lo que les sucede a ellos mismos.
Las selfies le han ganado terreno a las horas frente al espejo, buscando en esas imágenes respuestas a lo que aún inquieta a los adolescentes: ¿Quién soy? ¿Quién quiero ser? ¿Qué siento al verme? ¿Qué sienten los demás al mirarme? La realización de selfies es también una fuente de anécdotas graciosas. Se cuenta que un primate le quitó su cámara a un fotógrafo y huyó con ella, tomándose después varias. El fotógrafo recuperó la cámara y difundió estas fotografías que demostraban la gran habilidad del animal para dicha práctica. Luego se originó una discusión acerca de los derechos de autor. En opinión del famoso psiquiatra Glynn Harrison, “hoy necesitamos tener una percepción de nosotros mismos que sea realista y esté bien fundamentada, y que no se centre en afirmar nuestra propia importancia, sino en servir a un propósito más grande que nosotros mismos.