Fregando escaleras
Publicado el 02/01/2024 a las 07:28
No sé por qué se rasgan las vestiduras los artífices de la moción de censura que ha regalado la alcaldía al ínclito Asirón por esta frase de la alcaldesa Ibarrola. Repiten y repiten argumentos falaces, hiperventilan y sobreactúan para intentar que olvidemos lo evidente: que han vendido a los pamploneses a cambio del apoyo de los bildutarras al presidente del Gobierno para que siga cuatro años más en el machito. Me pregunto cómo van a reaccionar los votantes socialistas al ver cómo se la han colado sus dirigentes. Claro que si por algo destacamos los españoles es por olvidar los sucesos cercanos y recordar y revivir los lejanos con odio y amargura. Cuando tus líderes fomentan la división de los ciudadanos, hay muchos que terminan por aceptar y justificar las mayores barbaridades de los propios con el argumento tan poco racional de que otros roban más, matan o mataron más, explotan más... y frases parecidas. En pleno siglo XXI, parece increíble que personas, con más y mejor formación (se supone) compren estos argumentos tan ramplones como falsos. Los otros, siempre los otros. Así dicen que empezó el siglo pasado, señalando a los otros, distrayendo al personal buscando chivos expiatorios. Quizá tengan que pasar 60, 80 o más para pedir responsabilidades de la ignominia que esto supone. Pero volvamos a las escaleras, un trabajo tan digno como otro cualquiera, tan poco considerado como necesario. Lo mismo que recoger cartones, trabajar en un matadero o recoger verdura en los campos estos días tan helados. Yo también los preferiría antes de pactar con quien jalea, aplaude y santifica a asesinos y terroristas y más teniendo en cuenta que buen número de esas víctimas fueron compañeros de los que hoy entregan las instituciones con total normalidad a los que brindaban tras las “acciones” que causaron tanto dolor. No sé cómo son capaces de pasar el brindis de fin de año sin que se les remuevan las entrañas. Si releyeran sus propias declaraciones... no habrían tardado un minuto en poner por delante su ética personal antes que el poder y sus consiguientes prebendas. Pero o nos engañaban antes o nos engañan ahora. Mientras tanto, hubo personas que fregaron escaleras y aceras de sangre derramada, tragándose las lágrimas y el dolor, en silencio, con muchos apoyos de boquilla, pero poco acompañamiento real y ese es nuestro pecado como sociedad. Pero de una cosa estoy seguro: que todas las personas que han sufrido la lacra del terrorismo con gusto fregarían escaleras o harían cualquier cosa si pudieran volver a ver por un momento a sus seres queridos injustamente arrebatados”. Haréis y diréis cosas que nos helarán la sangre, vaticinó la madre de Pagaza y no se equivocó en absoluto. Que cada cual asuma la responsabilidad propia y se atenga a las consecuencias en vez de esconderse tras cortinas de humo. Y que los ciudadanos, especialmente los pamploneses, tomen buena nota y aprendan para la próxima vez. Si te engañan una vez, la culpa es del que te engaña. Si te engañan dos veces, la culpa ya es tuya, no te quejes después. Y aquí los engaños son descomunales y ya van durando demasiado, ¿no les parece?