Razones imponderables
Publicado el 22/10/2023 a las 08:20
Toda nuestra vida laboral ha transcurrido en el Hospital Marqués de Valdecilla (Santander) desde los años 70 hasta nuestra jubilación. Años brillantes para Santander. Era uno de los hospitales de referencia. Época de los primeros trasplantes (médula ósea, riñón, corazón, etc). Venían enfermos del País Vasco, Navarra, La Rioja… para distintos procedimientos y tratamientos. Recuerdo al fundador de cirugía cardiovascular en Valdecilla, el doctor Carlos Gómez Durán, profesional reconocido a nivel internacional. Trajo a un grupo pequeño de Pamplona y organizó todo el quirófano. Fue uno de los servicios más importantes y que más éxito y prestigio dio a este hospital. Poco a poco, Valdecilla fue decayendo porque las comunidades asumieron sus propios servicios y los hospitales de referencia se acabaron.
Vimos cómo la sanidad pública navarra remontó y sobrepasó a la cántabra. Se trabajaba muy bien. Se gestionaba muy bien. Y se pagaba muy bien. Años buenos para Navarra. Al volver a Pamplona en 2017, nos dimos cuenta de que las cosas empezaban a cambiar a peor, y después de la pandemia la sanidad está prácticamente quebrada en todas las comunidades, pero en Navarra más, si cabe. Las listas de espera son insoportables. Las citas en los centros de salud son difíciles. Las soluciones que da el consejero de salud, señor Domínguez, son anticuadas, poco efectivas y complicadas de asumir para los trabajadores sanitarios. El colmo ha sido la llamada desde mi centro de salud para comunicarme el retraso de una cita telefónica. Me dijeron que las razones eran imponderables. Me quedo pensando… que no pueden más, que cubren puestos que no tenían previstos, que también se ponen enfermos… Qué se yo, imponderables. Señor Domínguez, señor gestor, señor director, señor subdirector y así un largo etcétera de puestos que no resuelven nada: trabajen para mejorar este desastre ya que hoy la sanidad pública de Navarra está a la cola.