¡Esto es la selva!
Publicado el 06/10/2023 a las 07:34
Ya han acabado las fiestas de los pueblos y todo vuelve a la normalidad, cada mochuelo a su olivo y es el momento de reflexionar y hacer balance de todo lo acontecido. Los bares y restaurantes cuadran sus cajas y las familias van al cajero para hacer un saldo, a ver cuánto les queda para afrontar el duro y largo invierno aquí en la Ribera. Diez días de fiestas hoy en día, tal y como están los precios en las ferias (3€ cada viaje), más comidas, cenas, vinos, almuerzos y vermouts, es un auténtico dineral el que se va en una familia de clase obrera o incluso de clase media. Los viajes organizados van in crescendo en detrimento de las fiestas patronales ya que el pack completo sale más a cuenta que quedarse en el pueblo - y encima los hijos están más entretenidos en parques acuáticos, temáticos o en la playa-.
Lo cierto es que al menos en Corella la dejación y falta de ética por parte de las autoridades es increíble. No sé para qué sirve la Ley de Accesibilidad y la aplicación de la normativa del suelo público: esto es la selva, y ya llevamos muchos años así - y con diferentes gobiernos-. Cada año es peor, las terrazas avanzan como el desierto en el Mediterráneo, es alucinante ya no puede marchar ni la banda municipal por la plaza del Ayuntamiento, se ven obligados a desfilar en fila india, qué vergüenza. Mucho menos por la calle Mayor donde según qué zonas ni las sillas de ruedas pueden acceder. Es más, ni siquiera disponen de una ubicación en la carpa de eventos ni en la plaza de toros. Plazas mucho más antiguas se han actualizado, que no sirva de excusa porque dinero para festivales techno y Djs a gogo, entre otras cosas, sí tienen. La procesión de San Miguel, día fuerte de las fiestas - no en vano es nuestro querido patrón-, parecía la carrera de los 1.500 metros, visto y no visto, ¡qué pena y qué manía con cargarse las tradiciones y nuestra entidad navarra!
En fin, está bien que los bares y restaurantes monten terrazas y les vaya bien pero, una vez más, apelo al sentido común, al cumplimiento de las normas, como lo hacemos todos y a la solidaridad con la discapacidad, con nuestros mayores dependientes y con los músicos y las tradiciones de nuestra ciudad.