¿Progresismo?
Publicado el 29/08/2023 a las 07:21
El cliché es también aquella expresión o idea demasiado repetida o formularia. Nos vamos acostumbrando a expresiones con las que pretendemos querer decir casi todo o todo. Una de ellas es “progresismo”. No sé si, con criterio y con qué criterio, podemos creer y asumir qué es realmente doctrina, idea, práctica... progresista. Me imagino que mucho de ello dependerá qué entendamos qué es adelanto o avance o perfeccionamiento hacia adelante o qué es retroceso o vuelta atrás. Por hipótesis, hasta se podría progresar, y a pasos agigantados, a ritmo veloz, a la carrera, hacia el precipicio del abismo del acabamiento. Se puede progresar, avanzar y adelantar, hacia el declive y la extinción si lo que entendemos o decimos que es “progreso” no es sino un engaño, un espejismo, una mentira. Cierta idea de progreso capitalista e industrializado a lo mejor nos ha llevado, o nos está conduciendo de hecho, al abismo de la extinción como ecosistema, como planeta. Y, todo ello, en nombre de lo que se ha entendido y practicado como progreso. Si no todo lo que reluce es oro, pudiéramos ser precavidos con calificar y denominar progreso y progresismo a todo aquello que se nos trata de mostrar y vender como tal. Qué sea adelanto, avance, perfeccionamiento... también dependerá de si la meta o el término finales de ese pretendido adelanto, avance, perfeccionamiento... son realmente un bien más bello, más bueno, más verdadero para el ser humano, para nuestra sociedad, para toda la humanidad, para nuestro mundo planetario. Y ya sé que aquí se concitan unos y otros “intereses”, es decir, prejuicios, juicios, etc. Y ese debe ser el debate. No el progresismo en abstracto, indeterminado, indefinido, sino qué y por dónde se nos hace perfeccionar, adelantar y avanzar hacia lo más bello, bueno y verdadero a lo que el ser humano, nuestra sociedad, nuestro planeta podemos aspirar legítimamente. El cliché de “progresismo” no tiene en sí mismo un contenido definido. Tampoco más bello ni bueno ni verdadero. Podría ocurrir que hasta una parte de la sociedad alemana creyera como “progresista” la solución final, entre los años 1941 y 1945 de la segunda guerra mundial, que la jerarquía nacionalsocialista había ideado y diseñado para salvaguardar la pureza y verdad de la raza aria frente a los pretendidos males judíos. La maquinaria ideada para ello rozó la perfección… aunque desde mi orilla esa perfección fuera diabólica, macabra. Qué es o qué no es progreso requiere de una reflexión más detenida, concienzuda, serena que los axiomas simplistas o soflamas interesados de un signo o de otro nos quieren hacer creer. Ni las redes sociales, ni los partidos políticos son los autores no ya exclusivos, tampoco principales, de la definición de qué es retroceso o progreso.
La sociedad es adulta, mayor de edad, como para hacerle sustraerse de la responsabilidad de esa reflexión sobre qué es realmente progreso y progresista. Si todo depende - así cantaba Jarabe de Palo en el lejano 1998 del pretérito siglo XX - también qué es o noes progreso depende también comparándolo con qué. So capa de progresismo, unos y otros, nos pueden inducir a creer y actuar según criterios que están por ver si son realmente progreso hacia donde podemos y debemos avanzar y perfeccionar.