Viva la Guardia Civil

Nuria García León, gestora Administrativa

Publicado el 17/08/2023 a las 07:26

Por mucho que algunos se empeñen en demonizar al cuerpo que protege y sirve a la ciudadanía, que en sus panfletos de apología al terrorismo saquen las siluetas de dos guardiaciviles en llamas, hoy yo sólo puedo decir viva la Guardia Civil.

En esta mi querida Navarra, en la que quieren eliminar su presencia por ideas retrógradas, de otros tiempos, que parece que es lo que está de moda, yo quiero transmitir el agradecimiento de mi familia, y el mío propio, por la ayuda que mi padre recibió el pasado lunes día 7 por parte de agentes de la Guardia Civil.

Mi padre, Javier, un señor de 80 años, se encontraba dando su habitual paseo mañanero, y ya de vuelta a casa, en las inmediaciones del cuartel de la Avenida Galicia, tropezó en el escalón de un paso de cebra y cayó de bruces, hiriéndose la nariz, la frente, rodillas y muñecas.

La suerte es que le pasó a las puertas de cuartel, y enseguida unos agentes acudieron en su ayuda. Le hicieron las primeras curas y ellos mismos se encargaron de avisar a la ambulancia. Le calmaron, y llamaron a mi madre, Feli. Siempre con palabras amables, le intentaron tranquilizar a ella, diciéndole que estaba bien, que no había perdido conocimiento. Al momento, otro agente le llamó para decirle que fuera directa a urgencias, y que no se preocupara, que ya se pasaría el martes a dar datos para elaborar el atestado.

Esto fue sobre las 13.30 horas. En urgencias, pese a pasar todo el día ( porque, según la enfermera, los lune, siempre hay colapso), hasta las 22:30, el personal fue también de trato amable y muy diligentes. Gracias.

Pero nuestra sorpresa fue cuando, sobre las 20:30, uno de los agentes que le había atendido, se personó en urgencias, para ver cómo seguía y tomarle los datos para que el martes no tuviera que desplazarse. Y una vez que se marchó, el segundo agente que había llamado a mi madre para indicarle que fuera directa a urgencias, llamó, estando fuera de servicio ya, para saber cómo se encontraba mi padre, y también mi madre, ya que sabía que recibir llamadas comunicando un accidente, suelen impactar. Ninguno de los dos tenían ni obligación, ni necesidad de obrar como lo hicieron, haciendo un seguimiento tan cariñoso.

Por todo lo expuesto, sólo podemos decir, gracias, viva Navarra y viva la Guardia Civil muchos años en nuestra querida tierra.

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