El mundo al revés

Alfonso Juan Orlando Machimbarrena

Publicado el 15/06/2023 a las 07:29

Mirando por la ventana de mi habitación y acomodado en mi nueva silla de ruedas (tras pagar los 24 mil € qué vale la sillita de marras; más de 20 años de esfuerzos, ayudas familiares y alguna subvención para conseguir un poco de independencia y libertad), veo cómo los chopos de mi vecino mueven sus ramas ayudados por la gran potencia del cierzo al resoplar.

No se me quita de la cabeza, las palabras de despedida del joven Luca en el famoso programa de cocina, Masterchef. Llorando como una macarena un joven de 19 años adicto al Tik-Tok y a las redes sociales, daba las gracias a los jueces y al programa en general porque por primera vez en su vida experimentó lo que se siente al convivir con los demás, a disfrutar de pequeñas cosas como jugar con un simple globo, a leer y aprender los placeres, misterios e inquietudes de esta vida, a amar al prójimo y dejarse querer. Casi tres meses sin aparatos móviles de última generación y se reconoce otra persona muy diferente, sin materialismos absurdos, sin complejos, sin estereotipos que le amarguen su esencia vital. En definitiva, sale más persona, más maduro, más seguro de sí mismo y sobre todo más él. Ojalá sirva de ejemplo para los jóvenes de este mundo al revés, donde todavía los niños se mueren de hambre, donde las guerras continúan masacrando a todo Blas, donde según donde hayas nacido tienes más oportunidades o prácticamente ninguna, donde no hay libertad de religión, ni de pensamiento, ni de nada, porque estamos todos teledirigidos como borregos.

Un mundo donde desgraciadamente la gente muere de cáncer, de soledad, y de trabajar como un mulo, mientras otros ganan cantidades ingentes de euros por vender armas y drogas o por darle al balón, o por influenciar a los jóvenes en las malditas redes sociales. Un mundo donde los políticos lejos de aprender de los errores pasados, siguen sembrando odio, corrupción, guerras y miseria. Sí señor, no hemos aprendido absolutamente nada, si aquel rabino llamado Yeshua ben Yosef que predicaba “amarás al prójimo como a ti mismo” viniera de nuevo, no sólo arrasaría el templo, ¡vamos! No me lo quiero ni imaginar cómo reaccionaría ante semejante panorama que hemos ido tejiendo en estos últimos 2000 años de historia reciente.

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