La basura de la Mancomunidad
Publicado el 15/06/2023 a las 07:27
El pasado sábado día 3 de junio, la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona celebró una “fiesta” en Mendebaldea. Días antes recibí una carta en el buzón remitida por el mismo organismo donde nos decían que el barrio de Mendebaldea era “lo más de lo más” en reciclaje, que éramos un ejemplo a seguir y no sé cuántas tonterías más que me imagino habrán dicho a los vecinos de los demás barrios de Pamplona y su comarca. Tanto en la carta como en el lugar de la fiesta se congratulan los que mandan en dicha Mancomunidad de lo bien que se recicla y de las bondades del sistema de tarjeta (implantado por ellos) de los contenedores de orgánico y resto. Los datos que aportan no sé de dónde los sacan y lo fácil que puede ser lanzar unos datos al aire que no se pueden comprobar. Vamos, igual que el CIS de Tezanos. Es más que evidente que dicho sistema no ha traído más que problemas a los usuarios en general y a las personas con dificultades motoras en particular. Una tarjeta que, para abrir el contenedor que se requiera, hay que pulsar un botón, acercar la tarjeta y, si funciona, pisar el pedal de apertura. Todo un sinfín de trabas y barreras con lo sencillo que habría sido dejar dichos contenedores solamente con el pedal. La ineficiencia del sistema lo corroboran los montones de bolsas de basura que se acumulan en la práctica totalidad de grupos de contenedores, producto de la imposibilidad de introducirlas en los de orgánico y resto, los únicos para los que se necesita la famosa tarjeta individualizada por domicilio. Estas bolsas son recogidas por operarios de la Mancomunidad que van en furgonetas que las introducen todas en el contenedor de resto ante la imposibilidad de verificación de su destino, con la consecuente disminución del reciclaje y el incremento del gasto al ser necesario más personal trabajando en ese cometido.
Ahora viene la verdadera finalidad de la implantación del tan manido sistema, a saber. Por una parte, la pretensión de control de los vecinos para, mediante el miedo, obligar a reciclar. No se dan cuenta, o sí, que la mejor manera de aumentar el reciclaje es mediante la concienciación. Otro de los objetivos es la detección de pisos donde no se recicla porque, ¿tal vez estén vacíos? Esta es la mentalidad de los enemigos de la propiedad privada. Otro motivo pudiera ser que para la puesta en marcha del referido sistema, ha habido que fabricar miles de contenedores con el sobrecoste del mecanismo de apertura y esto ha supuesto muchos miles de euros que se podían haber dedicado a otros destinos más prácticos. ¿A qué empresa se ha adjudicado tal negocio y quiénes son sus dueños? Yo ahí lo dejo.
Concluyendo, que el sistema de tarjetas el gasto del dinero público (que sale de nuestros impuestos y cuyo régimen fiscal en Navarra es de los más asfixiantes de España) es mucho mayor, no está demostrado que se recicle más al ser más dificultosa la maniobra, la imagen general de la calle es más desagradable, la posibilidad de crecimiento de roedores aumenta con el consiguiente incremento de infecciones. Todo un despropósito cuyos autores no son capaces de rectificar por pura soberbia, al igual que a nivel nacional ha pasado con los redactores de la ley del “Sólo sí es sí”. Por todo ello, no tenemos nada que celebrar.