Itoiz: decisión y coraje

José Ignacio Palacios Zuasti

Publicado el 07/05/2023 a las 08:44

Ahora, cuando la sequía arruina nuestros campos e Itoiz va a volver a salir al auxilio del Ebro, la sección Diario del recuerdo de este periódico recoge la noticia de que hace 25 años la Audiencia Nacional (A.N.), mediante un Auto, ordenó suspender las obras de la Variante de Itoiz, por entender que ésta formaba parte del proyecto del embalse, que en ese momento no tenía cobertura legal. Esto sucedió en abril de 1998 y para entonces el Gobierno de Navarra había invertido ya en esos 12 primeros kilómetros de esa nueva carretera de Aoiz a Nagore 180 millones de pesetas de un total de 1.911 millones presupuestados.

Cuando el presidente del Gobierno de Navarra tuvo conocimiento de ese Auto de 15 de abril, siguiendo indicaciones de la Asesoría Jurídica, en mi condición de consejero de Obras Públicas, me envió dos escritos. En el primero, de fecha 23, me decía “deben darse por ese Departamento las órdenes oportunas a fin de proceder a la inmediata paralización de las obras”. Y, un día después, al manifestarle mi disconformidad, me indicaba: “dada la trascendencia de dicha paralización, he considerado la conveniencia de dejar sin efecto mi anterior oficio de fecha 23 de abril y que la decisión que se adopte al respecto sea tratada en la próxima reunión del Consejo de Gobierno”. Por lo que el asunto fue incluido en el orden del día de la sesión del 27 de abril y en la propuesta de acuerdo iba la paralización de la obra.

Como era consciente del tanto que con ello se iban a apuntar la Coordinadora de Itoiz y los “Solidarios de Itoiz”, que tres años antes habían producido el sabotaje en las obras de la presa del embalse que supusieron su paralización, así como el mensaje de pesimismo que íbamos a transmitir a la opinión pública si retirábamos la maquinaria, era contrario a esa decisión y, en esa sesión de Gobierno, propuse modificar el acuerdo y que, invocando nuestras competencias exclusivas en materia de carreteras, solicitáramos a la A.N. la suspensión de dicha paralización, comprometiéndonos a que, en el supuesto de que el Tribunal Constitucional (T.C.) declarase inconstitucional la Ley Foral de Espacios Naturales, retrotraeríamos a la situación de entonces todas las obras complementarias que hiciéramos en Itoiz. Mi propuesta fue aceptada y así se aprobó, en unos tiempos en los que los terroristas estaban muy activos y faltaban tan sólo diez días para que ETA asesinara a nuestro compañero de partido, el concejal Tomás Caballero.

Unas semanas después, mediante un Auto de 3 de julio, la A.N. atendió nuestra solicitud y nos permitió seguir adelante con las obras de la variante. Entonces, el vicepresidente del Gobierno, Rafael Gurrea, me dijo: “José Ignacio, tenías un cinco por ciento de probabilidades de que te saliera bien y te ha salido”, a lo que le respondí: “Rafa, hay que tener fe en la victoria y hay que actuar con decisión y coraje”.

Lógicamente, este viraje no gustó a los violentos y poco después, en la madrugada del 21 de septiembre, “Solidarios de Itoiz” saboteó, echando virutas y arena en los depósitos de aceite y de gasoil de las máquinas que trabajaban en esa variante, que estaban aparcadas a lo largo de los 12 kilómetros de ejecución, y limando sus brazos hidráulicos. Con ello, la obra se vio temporalmente paralizada y provocó pérdidas de cientos de millones de pesetas. Pero, tan pronto como se pudo, se reanudó. Casi dos años después, el 14 de marzo de 2000, el T.C. puso fin a catorce años de litigios y, por unanimidad, falló a favor de esa ley de Espacios Naturales, con lo que dio luz verde al embalse de Itoiz y allanó el único obstáculo que quedaba para su llenado. La variante se terminó en plazo y, el 19 de enero de 2004, tuve el honor de apretar el botón con el que se cerraron las compuertas de la presa e Itoiz, con lo que empezó a llenarse. Así se cerró un proceso de 19 años desde que se comenzaron a estudiar distintos proyectos de embalses en Navarra y se decidió construir éste, con una capacidad de 418 hectómetros cúbicos que, ahora, una vez más, nos va a volver a salvar a Pamplona y su Comarca y a las tierras que son regadas por el Canal de Navarra en estos tiempos duros de gran sequía que se nos avecinan.

José Ignacio Palacios Zuasti, exconsejero de Obras Públicas (1996-2004)

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