Infraestructuras del siglo XXI
Publicado el 30/04/2023 a las 08:34
Las personas que me conocen saben de mi fascinación por las montañas rusas. Mi capacidad para montarme una y otra vez en todo lo que me pone boca abajo es ilimitada. Esto unido a mi formación como ingeniero mecánico me lleva a definir estas atracciones como “cóctel de aceleraciones”. El día 27 de abril, por motivos de trabajo, tuve que ir y volver a Madrid en el Alvia. Cogí el tren de las 6:40 y volví en el de las 19:35. Puedo afirmar sin ningún tipo de duda que las exigencias del viaje de vuelta superan con creces las de cualquier montaña rusa que se me pueda proponer. Un sencillo cálculo demostrará a cualquiera que los 3’8 G máximos que tiene Shambhala en Port Aventura en su recorrido de tres minutos no supone tanta energía como las sacudidas que recibimos en el último vagón del Alvia en los 225 minutos que duró el trayecto de Madrid a Pamplona. Sí: el tren llegó con 40 minutos de retraso. La explicación que se nos dio a través de la megafonía del tren fue de “obstáculos en la vía”. Por un momento me imaginé la enorme roca del Coyote para frenar al Correcaminos.
Estas son las infraestructuras del siglo XXI.