Día histórico en la Maestranza
Publicado el 30/04/2023 a las 08:34
Jamás olvidaré esa tarde. Jamás volverá esa tarde. Jamás se repetirá. José Antonio Morante Camacho, “Morante de la Puebla”, de purísima y azabache en honor a Joselito el Gallo, cortó ni más ni menos que dos orejas y el rabo a un toro de la ganadería de “Domingo Hernández”. Hacía 52 años que un torero de a pie no cortaba un rabo en la plaza con más misterio, encanto y torería del orbe taurino. Todo empezó con el inicio capotero. Dos faroles cadenciosos seguidos de tres verónicas perfectas, con las manos bajas, y acabadas con una media excepcional. La cosa no quedó ahí, el cigarrero sorprendió al tendido sevillano con cuatro tafalleras despaciosas y muy artistas que enarbolaron al público maestrante. Y a todo esto se le sumó unas gaoneras, con la pata palante, en honor a Rodolfo Gaona. Majestuoso. A los sones del pasodoble “Rubores”, Morante cuajó a la perfección al toro con tandas sublimes al natural. En su faena de muleta derrochó sus dotes técnicas impregnadas con torería, naturalidad, despaciosidad y mucha pureza. Pasándose al toro muy cerca. Finalmente, el de la Puebla del Río dejó al toro sin puntilla tras un estoconazo al volapié. Lo vivido fue histórico. Doy gracias por haberlo vivido con mi padre, fue un gran día. Fue El Día. Sacaron a hombros a Morante por la Puerta del Príncipe y lo llevaron en volandas por las calles de Sevilla hasta el mítico hotel “Colón”. Bendita locura la de ser morantista. Y desde los inicios, en las buenas y en las malas. Hoy, ayer, mañana y siempre: ¡Viva Morante! El mejor torero de todos los tiempos.