El padre en la familia
Publicado el 24/04/2023 a las 07:39
La figura de la madre está reconocida en la mayoría de las sociedades de este mundo globalizado. Sin duda, una madre es una fuente de seguridad para sus hijos, pero la relación que existe entre ellos debería completarse con la función del padre. Estudios de psicólogos y educadores muestran que la figura paterna es necesaria para el buen desarrollo psicológico de los hijos. La presencia del padre en la vida de sus hijos se hace más necesaria cuando éstos son pequeños, ya que el padre ejerce en sus vidas un papel clave en su desarrollo cognitivo, social y emocional.
Ante esta cuestión, en el libro “La diferencia prohibida” de Tony Anatrella, experto en psiquiatría social, se menciona que la devaluación del papel del padre tiene grandes consecuencias sobre la estructuración psíquica de las personas y sobre la sociedad: debilitamiento de la imagen masculina, aumento de las conductas adictivas, pérdida del sentido de los límites (toxicomanías, bulimia/anorexia, prácticas sexuales reaccionales), dificultades para socializarse, etc. Por ello, el padre debe implicarse en la crianza y educación de sus hijos, de forma activa y positiva, en todas las etapas de su desarrollo.
¿Por qué se ha llegado a admitir la cancelación del padre en nuestra sociedad? Se puede decir, que hoy en día, la legislación y los medios de comunicación presentan o proporcionan una imagen estereotipada de la figura paterna. Además, actualmente se piensa que el que nace hombre va a desarrollar “conductas machistas” o de “maltrato”. Por otro lado, como las técnicas de reproducción asistida permiten prescindir de una pareja masculina, por lo que los hijos dependen principalmente de la decisión de la madre, y al hombre se le considera un ser imprescindible. Ante este panorama cultural algunas mujeres se preguntan. ¿Para qué queremos a los hombres?
Es una realidad, el que en la mayor parte de las series televisivas se presenta al padre como un individuo incapaz de posicionarse correctamente en su tarea educativa, de ocuparse de sus hijos adolescentes, aún menos de divulgar las exigencias necesarias a la vida en sociedad e incluso de reprender cuando es necesario.