Un todo revuelto

Virginia Martínez Peñuela Virseda

Publicado el 21/04/2023 a las 07:29

Cojo la pluma, esa que me acompaña en la vida hace muchos años. Y cuando esto ocurre, es que quiero escribir. La pluma pone orden. Y hoy ordeno cosas que no entiendo. No entiendo, candidaturas y concesión aparte, porqué una personalidad humana y musical del calibre de Don Aurelio Sagaseta (siempre será “Don”), se quede sin un más que merecido reconocimiento. Tampoco entiendo el cómo, cuándo y de acuerdo a qué merecimiento, se nombra a los miembros del Consejo Navarro de Cultura. Institución en mi opinión un tanto “opaca” cuya tarea (supongo entre otras muchas) es la concesión del citado galardón. Quizás tengamos lo que merecemos. Eso dicen. Diecisiete páginas (las conté), incluidas primera plana y contraportada, ocupaban este periódico hace unos días. Y el tema todos sabemos de qué se trataba. Mientras tanto, noticias con una gran repercusión para esta Comunidad (independientemente de que se esté o no de acuerdo con su necesidad), ocupaban una tímida esquinita en páginas de información local. Me refiero al inicio de la construcción de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UPNA. Otra pena.

No somos una sociedad culta. Ni culta, ni educada ni reivindicativa. Mientras vemos la que se “lía” en el país vecino por cuestiones como la reforma de las pensiones o el salario de los empleados de la limpieza de las calles, por citar algo…Nosotros, seguimos sin tomar nota y admitimos sin despeinarnos legislaciones infames que conducen a la reducción de penas en delitos tan vergonzantes como los de índole sexual y de violencia de género. Todo ello mezclado, para confundir aún más, con el repelente a mi modo de ver slogan del “solo sí es sí”.

También nos quieren entretener con proyectos de ley como el del “bienestar animal”. Más les valdría dejar en paz a estos maravillosos seres que tanto nos enseñan y acompañan en esta vida. Ellos lo suelen dar todo a cambio de muy poco. Ojalá supiéramos aprender de su mundo. Y, por último, una última idea en esta tormenta de hoy. Me gustan los franceses. Me gusta ese país tan cercano y tan lejano a la vez. En el que, por ejemplo, existe un estatuto llamado de “los intermitentes de espectáculos”, que permite vivir más que dignamente a muchos trabajadores del sector artístico, quienes por la propia idiosincrasia de sus profesiones (músicos, bailarines, actores, técnicos, escenógrafos…no tienen un trabajo continuado, sino que en ocasiones trabajan de forma intermitente. De ahí el nombre. Este sí es un país que valora la cultura.

Y como me gusta caminar, también constato con frecuencia que Francia es un país educado. La gente, sin ir más lejos, tiene por costumbre el saludarse. ¡Sin conocerse, oiga! Se saluda. Tan simple y tan bonito. No sé si en la alta montaña ocurrirá lo mismo, pero lo que veo aquí es que ya la gente no se da los buenos días. Corren eso sí como auténticas gacelas. No andan. Corren. Enchufados a esas imposibles mochilas que les mantienen hidratados, mientras suben y bajan montañas sin siquiera saber dónde han estado. Hemos perdido mucho. Y quizás ya no haya vuelta atrás. La única esperanza es una vez más la educación. En la escuela, pero sobre todo en la familia. Ojalá que así sea.

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