Sáhara, un año después
Publicado el 16/03/2023 a las 07:35
A un año del cambio estratégico de España en relación con el Sáhara Occidental, ¿qué ha variado desde entonces? Se ha deteriorado la relación formal con Argelia. No en términos energéticos, que siguen el ritmo impuesto por las compañías gasísticas pero sí diplomáticos, que si bien no alcanzan con mucho el relieve marroquí, son un elemento no desdeñable dada la vecindad con Argelia. Muy al contrario, se ha mejorado notablemente la relación bilateral con Marruecos. No como nos gustaría, algo del todo imposible, pero sí de forma relevante. Desde luego, a la altura deseable de la compleja vecindad que supone Marruecos. Lo rubrica la celebración de la cumbre de alto nivel celebrada el pasado mes de enero, colofón del restablecimiento de las relaciones, terriblemente deterioradas por aquel entonces. A mi modo de percibir, España no se puede permitir la ruptura de relaciones con Marruecos, como tampoco viceversa. Dotadas de una enorme peculiaridad y complejidad como consecuencia de las características sociodemográficas y políticas de Marruecos en relación con España, ambos Estados están obligados a entenderse, debiendo honestamente aspirar a que, ya que ha de ser así, resulte entonces de los más amable posible, sustentando la aproximación en el diálogo y respeto recíprocos. El mejor engrase relacional permitirá abordar adecuadamente el notable contexto comercial; recabar la eficiente cooperación en seguridad; acometer la trascendental dimensión migratoria; gestionar los casi ochocientos mil marroquíes residentes en España. Pero además, permitirá abordar los aspectos de litigio con Marruecos desde la compostura y la racionalidad. Porque si alguien espera que cuanto atañe a Ceuta y Melilla, o los derechos en relación con la plataforma continental canaria van a ser resueltos con la buena relación bilateral, que aguarde sentado. Son de mucho más calado y trascienden la buena o mala relación de vecindad. Finalmente, tampoco el cambio de postura español ha logrado desbloquear el enroque saharaui. Supongo que porque la resolución trasciende la posición de España. A mi modo de ver, el transcurso del tiempo ha puesto de manifiesto que el cambio fue razonable. Ha logrado modular las relaciones bilaterales con Marruecos, aún a costa de Argelia como mal menor. Pretendió también desbrozar la resolución saharaui, hacia una apuesta realista, distante de la hermosa y honesta autodeterminación, que cuarenta y siete años transcurridos han demostrado inviable no obstante.