Instalados en la falsedad y en la irresponsabilidad

Rafael Berro Úriz

Publicado el 15/03/2023 a las 07:18

El sanchismo organizó una falsa escandalera ante la iniciativa de ofrecer a las embarazadas de Castilla León la posibilidad de escuchar el latido del corazón del feto y de ver una ecografía 4D. Quiso hacer creer que se conculcaba el derecho de las mujeres a abortar (una falsedad más). Y opinadores no sanchistas argumentaron que la iniciativa favorecía a Sánchez permitiéndole sacar fuera del foco errores suyos. Ha dado la impresión de que muchos creen que intentar algo contra el aborto, lo que sea y cuando sea, es plantear una batalla indebida y perdida de antemano, y es favorecer al abortismo, en este caso a Sánchez. Pero si esa batalla está hoy perdida es porque el supuestamente provida PP no la ha dado nunca, ha huido en el pasado y en el presente. Lo que sí está claro es que han faltado ideas claras, valor para aplicarlas y argumentos para justificarlas, por ejemplo desenmascarando falsedades e irresponsabilidades del abortismo: es falso y muy hipócrita hablar del derecho al aborto como un derecho a la salud sexual y reproductiva. Es falso porque el embarazo no es una enfermedad, y es muy hipócrita porque la verdad del aborto es justamente la contraria: el derecho al aborto es el derecho a acabar con la salud y la vida del feto. Es falso que ofrecer la posibilidad de oír el latido del corazón y de ver una ecografía precisa del feto sea quitar un derecho. Es justo lo contrario, es dar el derecho a conocer la verdad, a no ser engañado por el abortismo que hace creer que un aborto es como una operación de apendicitis que extirpa un órgano enfermo. El abortismo defiende el derecho a no saber, a vivir engañado. (...) Y, por supuesto, es falso que el aborto sea una interrupción del embarazo. Interrumpir un proceso o una actividad es pararla para reanudarla después. Conlleva la posibilidad de continuarla. Se interrumpe una corrida de toros por la lluvia si se espera reanudarla cuando escampe. Si no se va a reanudar, no se interrumpe, se suspende. Al abortar un feto no se interrumpe el embarazo sino que se acaba con él y con el feto. Además, si de un acto se siguen unas consecuencias, quien hace el acto pero se niega a aceptar sus consecuencias es un irresponsable y no merece crédito. Es lo que ocurre en este caso. Como el embarazo es la consecuencia de un acto, si el acto es voluntario, querer el acto y rechazar su consecuencia -el embarazo- es ser irresponsable. Proclamar el derecho al aborto es proclamar el derecho a ser irresponsable. La izquierda ha creado una sociedad irresponsable, y por eso degradada y decadente. Gran mérito.

En España se tienen hoy muy pocos hijos. Vamos hacia la inversión de la pirámide poblacional, hacia una sociedad insostenible. (...) Un partido político puede y debe aplicar medidas razonables provida, defenderlas con argumentos y dejar al abortismo y a Sánchez muy mal parados, porque también aquí Sánchez miente mucho y es un irresponsable.

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