Volver de la muerte

Gerardo Castillo Ceballos y Emilio Garrido Landívar

Publicado el 13/03/2023 a las 07:36

Volver de la muerte es, desde tiempos inmemoriales, una de las mayores ilusiones y fantasías de los seres humanos. Actualmente se está intensificando con la publicación de numerosos libros sobre el tema. El último de ellos es “Volver aquí”. Su contenido se devela en una impactante entrevista de interés humano, publicada el 9 de marzo en Diario de Navarra. La protagonista dice que regresó a la vida tras permanecer tres meses en estado de coma. A diferencia de lo vivido por otras muchas personas que supuestamente también “resucitaron” aporta un mensaje doctrinal sorprendente: el purgatorio y el infierno no existen. Para una persona que se declara cristiana y haber sido educada en la religión católica, ese descubrimiento debió conmocionarla, pero no fue así, lo considera una liberación y un factor de felicidad, sin plantearse las consecuencias que previsiblemente tendrá. De ser verdad, habría que impugnar el Catecismo de la Iglesia Católica elaborado bajo la dirección de Benedicto XVI, en el que se menciona la existencia del cielo, del purgatorio y del infierno.

Raymond Moody, el psiquiatra americano que se hizo famoso por su libro “Vida después de la vida”, en el que recopila numerosos casos de ese tipo, posteriormente reconoció que no existe ninguna prueba irrefutable sobre ello. Hay conjeturas, pero no evidencia científica.

En un coma -una muerte cerebral, un estado vegetativo- en la inmensa mayoría de los casos -siempre hay alguna excepción- los cuatro sistemas operativos cerebrales “caen en suspensión”. La vuelta a la vida consciente, después de este proceso clínico, dependerá de la lesión y del tiempo que haya estado en muerte cerebral. Las áreas cerebrales están distorsionadas y el sistema perceptivo no interpreta la información supra sensorial “vivida” durante el estado en coma, ni con claridad, ni de forma correcta y muchas veces con la experiencia cognitiva que va aflorando en la medida que retoma su conciencia. De ahí que el relato de las personas que “resucitan” son apreciaciones, sentimientos distorsionados de un sistema perceptivo confuso. No expresan verdades absolutas. Son simplemente emociones con las cuales desahogan un estrés severo y prolongado postraumático.

No decimos que estas personas quieran engañar, no; ellas expresan sus percepciones, pero todos debemos tomarlas con la debida prudencia, pues recuperarse del coma tiene un final incierto: una vez se sale de él es difícil que la persona vuelva a ser la misma de antes.

Gerardo Castillo Ceballos y Emilio Garrido Landívar, especialistas en Psicopedagogia y Psicologia de la Salud.

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