Sobre los Iruñako

Elena Leache Echalecu

Publicado el 28/02/2023 a las 07:17

Con gran alegría he leído en este Diario (31/01/2023) la noticia del homenaje, promovido en Cintruénigo por el Ayuntamiento de la villa ribera y su alcalde Óscar Bea, a Enrique Abad, su “iruñako”. El acto consistió en el descubrimiento de una placa conmemorativa, colocada en la calle donde vivía Enrique Abad. La crónica relata que el acto contó con la participación del grupo musical “Fresno” y la actuación de la jotera lodosana, Ana Duarte, del grupo “Voces Navarras”. Estos admirables músicos cantaron la jota del P. Valeriano Ordóñez y Joaquín Zabalza, una hermosa composición que fue presentada en el Teatro Gayarre de Pamplona por Rafael González y Julián Iriarte, certamen de jotas nuevas de Los Amigos del Arte (1978) .También incluyeron en su actuación la emotiva jota de José Luis Lizarraga de Añorbe: “Qué hizo a San Fermín llorar”, que en la voz de Mari Cruz Corral ha sido interpretada durante muchos años al paso de la procesión de San Fermín del 7 de julio, desde el balcón primero del portal nº 54 de la calle Mayor, la casa de los otros iruñako, J. Zabalza y A. Huarte.

En el libro del P. Valeriano Ordóñez S. J. “La jota por el mundo” leo lo siguiente : “El grupo “Los Iruñako” fueron triunfadores en el III Festival de Benidorm . Recorrieron América del Norte y del Sur, Las Antillas, Portugal, Norte de África, Islandia, Suecia, España. Cantaron en diferentes idiomas y compartieron escenarios con los mejores artistas del momento” (1956-1964). Cito a los miembros del grupo: Ignacio Astondoa, barítono; Enrique Abad, tenor alto costumbrista y primera voz de jota; Alberto Huarte, bajo y guitarra; Joaquín Zabalza, guitarra, tenor segundo y coordinador artístico y Enrique Los Arcos, acompañando al acordeón al conjunto, con su vigente sonrisa, a quien de vez en cuando puedo saludarle por la calle. El P. Ordóñez señalaba en la publicación citada: “Después de Hemingway fueron ellos los que más popularizaron nuestra tierra de forma natural, amena y atractiva”. No olvido las grabaciones de los himnos de las peñas pamplonesas de M. Turrillas; el canto previo al encierro “A San Fermín pedimos” de Los Arcos y Zabalza; las jotas de la javierada, “Ven con nosotros a pie” y “A Javier van los caminos” de V. Ordóñez y G. Bravo (1961). El repertorio de los Iruñako fue amplísimo. Mi deseo es que las jotas navarras de los Iruñako siempre sean recordadas y cantadas. El quinteto recibió en vida numerosos homenajes. V. Ordóñez nos dejó este mandato musical: “Navarra necesita recordar siempre a los Iruñako”.

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