Legarda, desestimaciones reiteradas del Gobierno

Javier Del Castillo Bandrés

Publicado el 21/12/2022 a las 07:39

Soy usuario habitual de la autovía A-12 Camino de Santiago y de su área de servicio, situada en término municipal de Legarda. Hace tiempo, en otra carta a Diario de Navarra, transmití el descontento de las empresas, empleados, clientes y vecinos de Legarda y pueblos cercanos, por las reiteradas negativas recibidas del Gobierno de Navarra a sus representantes. Y así siguen. El problema es el siguiente: desde su inauguración, el vallado que cerca la autovía tiene una puerta peatonal con llave, que comunica subterráneamente ambas áreas, la que está dirección Logroño y la que se sitúa dirección Pamplona. Esta permitía paso tanto de empleados, como usuarios y vecinos. Posteriormente y en virtud de una Ley Foral del 2002, al parecer por prevención de seguridad, se prohíbe la utilización de dicho acceso. Y aquí está la frustración: la privación de esos servicios a un pueblo que los hace posible para todos, excepto para ellos. Si un vecino de Legarda quiere ir al área de servicio, dirección Logroño, en lugar de pasear 300 metros por el acceso subterráneo, debe coger el coche y recorrer 6 Km hasta llegar al destino. ¿Y los mayores?

El departamento de Cohesión Territorial quiere que se cumpla la ley a rajatabla. Ante ello, el Ayuntamiento de Legarda, Acciona y los titulares del restaurante y cafetería y tienda proponen, con pago a su cargo, una solución tan sencilla como eficaz: sustituir la llave por un muelle, eslabón, manilla automática o mecanismo técnico que cumpla las mismas medidas de seguridad y a la vez permita el acceso deseado para los vecinos de Legarda como otros posibles usuarios. ¿Es tanto exigir? Legarda, un pueblo hoy reducido a 110 vecinos, que ha trabajado y conseguido una mención especial en la 12ª edición de Desarrollo local sostenible (Medio Ambiente), que lucha por subsistir, que ha sido castigado duramente por los incendios devastadores del verano pasado, bien merece ser escuchado y que el Gobierno de Navarra palie sus necesidades. No se trata, como actualmente algunos proponen, de modificar códigos y leyes con fines menos confesables, no. Aquí hay un pueblo que demanda participar en las ventajas de los demás usuarios de la A-12. Recordemos que no serían posibles estas autovías sin las tierras de los pueblos que las han posibilitado. Mi apoyo total a las múltiples gestiones hechas por el alcalde Silvestre Belzunegui, que busca el justo bienestar de sus vecinos. Sensibilidad social.

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