Ya falta menos
Publicado el 15/12/2022 a las 07:36
Ya falta menos para la Navidad. A pesar de la guerra, de la inflación, de la crisis energética y de no sé cuántas otras calamidades, la vida sigue y una vez más nos sitúa ante el Misterio. Este año probablemente nos moderaremos más a la hora de sentarnos a la mesa y confiaremos en que el ambiente de familia -¡y los jerseys!- suplan un tanto la frialdad de nuestros radiadores, mientras nos lamentamos de lo terriblemente cara que se está poniendo la vida y de la endémica inutilidad de nuestros gobernantes, algo que, si se paran ustedes a pensar, no deja de resultar irónico, habiendo en esta Europa nuestra tantos niños que, al mirar al cielo, buscarán en vano la Estrella de Belén entre el estallido de los bombardeos… Por no hablar de esos otros, mucho más cercanos a nosotros de lo que suponemos, que no tendrán quizá lo mínimo indispensable para celebrar y disfrutar estas fiestas como realmente lo merecen.
Discúlpenme. Yo quisiera haberles escrito una de esas cartas amables a las que les tengo acostumbrados, pero esta vez no ha sido posible, qué le vamos a hacer. Ya falta menos para la Navidad, sí, y a pesar de los pesares en mi casa -y es probable que en las suyas también- habrá, como todos los años, un árbol cargado de luces, un belén y regalos, turrones, reencuentros, proyectos, alegría y hasta la tonta esperanza de que nos toque el gordo y acaben por fin todas nuestras preocupaciones. La vida sigue y no es cuestión de renunciar a las muchas cosas buenas que aún nos quedan, ni de rasgarse las vestiduras clamando en vano por un mundo mejor que nunca ha de llegar, por mucho que nos empeñemos. Pero si hay una cosa que todavía podemos hacer es abrir los ojos para mirar a nuestro alrededor y remediar, en la medida de nuestras posibilidades, algo de ese sufrimiento que permanece oculto entre toda la hojarasca de aparente felicidad que nos rodea y que solo aquellos con el corazón suficientemente despierto pueden advertir. Con eso basta.