Un año después

Javier M. Elizondo Osés

Publicado el 15/12/2022 a las 07:35

Con una “estupenda” foto aérea de mi pueblo, Funes, retratando lo que podía ser una “Venecia temporal” (sólo faltaron las góndolas) en el pasado mes de diciembre del año 2021 (riadas/inundaciones históricas en Navarra), veo la noticia en Diario de Navarra que da los datos del coste en reparar (más de 110 millones) y en prevenir (apenas 10). Como afectado, esta noticia plasma la realidad de una política inconsecuente, y dañina, así como una falta de información relevante, por parte de la CHE. Y me explico. Las graves afecciones sufridas hace un año se produjeron (al menos en el nivel correspondiente) por un error de la CHE en la regulación y control preventivo del nivel del embalse de Eugui, que les llevó a realizar un importante desembalse, en el momento más crítico. Actuación que no he visto por ningún lado haya sido explicada por la CHE con “luces y taquígrafos”. Tampoco he podido ver, por ningún lado, los requerimientos públicos de Gobierno de Navarra (que es, y debe ser, el principal valedor de los Ayuntamientos afectados y sus poblaciones), para recibir esas explicaciones y hacerlas públicas, al margen de hacer las gestiones oportunas para que sean asumidas las correspondientes responsabilidades. Si estoy equivocado, ruego salgan a desmentirme.

¿Qué ha hecho la CHE durante este último año? Lo mismo que viene haciendo durante la “intemerata” de años (no cejar en su empeño de no realizar limpiezas adecuadas de riberas, ni dragados de cauces), con el agravante de ejecutar actuaciones para la creación de “fusibles hidráulicos” (zonas de expansión que laminen los volúmenes de aportación hacia aguas abajo) que, en casos como el de Funes (año 2017-2018), donde se ejecutó esa zona de expansión justo de modo previo a la desembocadura del Arga en el Aragón, llevó, lleva y seguirá llevando a un mayor nivel aguas arriba (donde, mira tú, se sitúa más de la mitad del pueblo en zona crítica) con caudales de paso inferiores a otras riadas previas a esa obra. Y esto se ha plasmado, con datos, por activa (reunión pública con técnicos CHE en marzo 2021) y por pasiva (cartas a periódicos y página web). Todavía estoy a la espera de que alguien me lo refute.

Y ahí se sigue, poniéndole nombres rimbombantes (Ebro Resilience), metiendo por medio un falso ecologismo (o hipócrita) para convencer de la bondad de sus actuaciones. ¿Cómo se puede hacer bandera del ecologismo para no limpiar y dragar cauces, a la vez que se ejecutan unos vaciados de riberas, de la entidad que se están llevando a cabo? Y ahí seguiremos. Millonadas en pagar daños (y no se paga ni una parte de lo real) e inversiones pírricas que, además, no sirven para corregir, sino para un objetivo ajeno al interés de muchos navarros.En cuanto a la gestión por parte del Gobierno Foral, está muy bien que haya aprobado 29 planes de actuación por inundación. Procedimientos preventivos necesarios respecto a cómo actuar para paliar/evitar posibles consecuencias que nadie queremos tener en mente. Pero que, obviamente, no atacan el problema desde el punto de vista correctivo/paliativo en cuanto a los cauces, que debe hacerlo la CHE. Y, encima, no nos mareen con “burrocracias”, como el indicar exenciones de contribución a la población afectada (papeleos para ello), para anularlo tras casi un año ya que “el pago de los seguros supera la cantidad del impuesto contributivo”. A ver, ¿quién/es fue/ron la/s cabeza/s pensante/s que consideraban que unas afecciones así no iban a generar pagos muy por encima de un jodido impuesto de contribución? Por favor, no toquen más la moral.

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