No toquen al pensionista
Publicado el 11/11/2022 a las 07:26
Dios mío, cómo se han puesto los de la CEOE con la subida legal de las pensiones para el 2023. Ahora resulta que todos los males de la economía de España provienen de garantizar el poder adquisitivo de las pensiones.
Leo en prensa, dentro de esa campaña feroz que han puesto en marcha por tierra, mar y aire y que aboga por no actualizar las pensiones, que las pensiones suben con la actualización prevista (8,5%) el triple que los sueldos en los últimos 10 años. Yo no lo veo como argumento convincente para congelar las pensiones sino para subir los sueldos de los trabajadores. La congelación de los sueldos es la mayor causa de la precariedad laboral y está en sus manos, en la de los empresarios, poner fin a la misma. Negocien convenios colectivos con sueldos dignos. Con el actual gobierno no parece que los negacionistas de la actualización de las pensiones vayan a conseguir su propósito, que no es otro que congelar todas las pensiones para que a ellos, los empresarios, no les suban los impuestos y las cotizaciones de Seguridad Social, por lo que han comenzado a proponer otras ocurrencias, por ejemplo que la subida no sea lineal, con el objetivo de dividirnos. Ya que no pueden congelarlas todas, que no suban las más altas. Vaya pataleta.
Seamos conscientes de que con el procedimiento de actualización de las pensiones, el IPC promedio del periodo desde diciembre del año anterior a noviembre de este, perdemos algo de poder adquisitivo por lo que es mentira que el pensionista no se sacrifique en la situación de dificultad económica actual.Bastante asumieron los trabajadores y pensionistas con la crisis financiera del 2008 y no tenían ninguna culpa de ello. Por cierto, a ver cuándo la banca devuelve los 62.000 millones de € que recibieron de dinero público, seguro que con ese dineral se cubre el déficit de varias actualizaciones de las pensiones.
Los políticos, dada la proximidad de las elecciones, deben ser conscientes de los 9,5 millones de pensionistas, que se corresponden con otros tantos millones de votos, y no van a tolerar que se les perjudique en sus pensiones, habitualmente única fuente de ingresos y sin posibilidad de maniobra para luchar contra la carestía de vida.
Por todo ello, sesudos economistas, queridos empresarios y eficaces políticos, vayan pensando en otra solución distinta a la que aplicaron durante la crisis financiera anterior, que consistió, a groso modo, en perjudicar al que menos tenía y no toquen al pensionista. En nuestras manos tenemos la fuerza de los votos.