César Oroz y Vladimir Putin
Publicado el 01/11/2022 a las 08:20
Los pongo en ese orden, por la notable importancia que tiene el primero (para mí, uno de los más excelentes humoristas/realistas gráficos que dispone el periodismo), en orden social, sobre el segundo (máxime teniendo en cuenta que no se puede considerar “social” a alguien que, junto con sus oligarcas, pretenden volver a tiempos que debieran permanecer en un recuerdo, para no olvidar nunca y evitarlos… aunque como si oyésemos llover).
¿Por qué los junto en un título? Porque, ahora, con la que está cayendo con la guerra de Ucrania (y lo que nos queda), donde salen miles de comentarios al respecto, de toda índole, me viene a la memoria una de sus “tiras” del año 2014 (hace más de 8 años). En ella, un gran oso negro (representando a Rusia) tenía en su boca la pierna desgajada (Crimea) de una persona (representando a Ucrania), mientras dos personajes vestidos de negro (creo recordar que era la OTAN y la UE) permanecían impasibles y uno decía “¿qué hacemos ahora?”, mientras el otro le contestaba “dejarlo, a ver si se conforma”. Pues mira tú por donde, el señor Oroz lo reflejaba con gran acierto, en su lectura entre líneas (que imagino, todo el que la pudo ver, la hizo… aunque vete tú a saber). Putin (e, insisto, sus “acólitos medrantes”) no se iba a conformar, y no se ha conformado. Frente a esta notable anticipación “humorística”, cabría decir que me sorprendió muchísimo la aceptación de “hechos consumados”, con la que se respondió socialmente (sobre todo, políticamente), sabiendo perfectamente que se iba a seguir por el mismo derrotero. En la parte política, lo he entendido perfectamente: no molestar a alguien de quien la dependencia energética era vital (pero sin espabilar a tiempo…que algunas “collejas” se merecían y merecen). En la parte social, y me entristece mucho haberlo entendido también, porque una gran masa social parecen un “francotirador” respecto a las “ansias imperialistas de EEUU” (a las cuales no les he tenido ni tengo mucho apego ni he ofrecido ni ofrezco defensa en muchos casos… como a cualesquiera otras, que hay bastantes y de todo tipo), mientras se convierten en espectadores mudos de las andanzas de estos regímenes autocráticos. E, incluso, llegan a defender, a pesar de la Historia real (incluyan la contemporánea), que lo mejor sería dejar a Ucrania indefensa y que Rusia termine su anexión (directa o vía gobierno títere, tipo “telón de acero”). Increíble, de verdad. ¿Dónde están las manifestaciones públicas con políticos “pedagogos” y personajes sociales muy conocidos, haciendo rictus de odio desencajado, demostrándonos ante cámara sus grandes dotes de artistas?
Y no crean que estoy defendiendo a Ucrania a ultranza, como país “divino”. Todos tenemos lo nuestro en la mochila. Estoy criticando la gran hipocresía que se da continuamente. Rusia (o la Federación Rusa, o la Gran Rusia, o como quieran llamarla), desde los tiempos del Zarismo lleva con lo de Crimea unas cuantas. Y convendría pararse a pensar en lo que se hizo en otros países después de la II Guerra Mundial. Ucrania lleva en conflicto permanente de modo histórico, y los odios son recurrentes ante los desastres previos (...). Stalin, además (al margen de sus ignominiosas “purgas”, “gulags”, etc.), provocó más tarde el desabastecimiento de Ucrania -el “granero”- (estando integrada en la URSS) creando una de las mayores hambrunas conocidas (creo que se constataron millones de muertos por inanición, donde se llegó a dar el canibalismo). ¿Están seguros de que no se repetirían desastres así -en una u otra medida-, vestidos con el silencio de los medios de comunicación estatalizados/controlados? A ver si a estas alturas de la película, alguien va a pensar que el periodismo es libre por esos lares. ¿Se puede dejar a un país soberano de lado, a su suerte?
Ahora bien, ¿cuántos países soberanos se han dejado a su suerte o sufren por los “capitanes piratas” que tienen (y tenemos, con las grandes multinacionales), sin esperanzas? Pues eso. También está la hipocresía pura de lo que conviene y no conviene, económicamente hablando. Somos así, ¿verdad? Pues nos llegará. No lo duden.