De caza y accidentes
Publicado el 22/10/2022 a las 08:17
El 11 de octubre se publicó un artículo sobre accidentes de tráfico, en el que se vinculaban - entre otras causas- los siniestros con la temporada de caza y se culpaba al sector de este problema. (...) La caza en Navarra es la única actividad reglada que controla las poblaciones de las especies sobreabundantes, que son las causantes de la mayoría de los accidentes y de otros importantes daños de tipo agrícola, ganadero, sanitario o de conservación ambiental. Además, genera una economía circular y sostenible. Estas aseveraciones han sido refrendadas por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Los movimientos de la fauna cinegética se deben a muchos motivos. El otoño y el invierno son épocas de recolección de cultivos que albergan importantes poblaciones de jabalí y corzo. Las labores llevadas a cabo por cientos de agricultores y jornaleros generan movimiento de los animales, que pierden sus zonas de refugio y que también se mueven debido al desencame producido por el paso de los medios de recolección. Esta época del año es también en la que se realizan los aprovechamientos forestales, como la producción de leña o la recogida de setas. Estudios recientes del Gobierno de Navarra con jabalíes radiomarcados asocian importantes movimientos de estas especies a las actividades forestales. En la fauna se dan también otros movimientos naturales, como la búsqueda de agua, de alimento o de otros individuos reproductores. Todos ellos son propios del comportamiento natural de los animales.
Es necesario que la población asimile los nocivos efectos que la presión mediática en contra de la caza tiene en la naturaleza. El relevo generacional se resiente con esta clase de noticias, ya que el ciudadano asocia la caza a un aspecto negativo, cuando la realidad es bien distinta. El descenso del número de cazadores es directamente proporcional al aumento del tamaño de las poblaciones de los grandes ungulados silvestres y, como consecuencia, del incremento de los daños que generan. Así ha sido constatado en estudios a nivel europeos y, de hecho, esta tendencia está reseñada en la Estrategia Nacional de Gestión Cinegética refrendada por el Gobierno foral.
El descenso de la presión cinegética ya mostró sus nocivas consecuencias durante la pandemia. La singular represión de la actividad cinegética que se produjo en Navarra (diferente a la de comunidades vecinas) conllevó un aumento de las poblaciones cinegéticas. Una situación de desequilibrio en los hábitats a la que los cazadores se tienen que enfrentar para conseguir la disminución de los daños agrícolas, el freno a la expansión de enfermedades animales, una correcta evolución del medioambiente y una reducción de los accidentes.
José Ángel Remírez Presidente de la Federación Navarra de Caza.