Situación incomprensible

Juan José Ibáñez Echeverría

Publicado el 18/10/2022 a las 07:23

La noche del 4 al 5 de junio, a las 2 de la mañana, me paran los municipales de Barañáin. No me hablan de ninguna infracción, que es lo primero que hacen siempre. Me hacen el control de alcoholemia y me llevan a las dependencias sin decirme nada de la infracción: y sobre la pantalla da un 0.23, me dicen que espere un rato.

Vuelven y me dicen que he cometido una infracción en una rotonda, obligando al otro turismo a frenar o maniobrar bruscamente (el otro vehículo o frena o maniobra, las dos cosas a la vez no puede hacer). Primera vez que no dicen la verdad. El jefe de Policía me dice que hablará con el denunciante y que me llamará en tres días. No me llama. Me acerco allí pasado un tiempo y me dice que me ha llamado a casa. Segunda ocasión que no se ajusta a la realidad.

En lugar de hablar de la denuncia, dice que el denunciante le ha dicho que doy bandazos. ¿Eso a qué viene trece días después? En los cien metros que vienen detrás de mí, entre rotonda y rotonda, hay cinco pasos de cebra. ¡Qué vergüenza! Tercera inexactitud. Resaltar por último que en la denuncia no consta el número del municipal denunciante.

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