La sonrisa de Javier
Publicado el 16/10/2022 a las 08:23
Hay un Cristo en Javier que sonríe y abraza a todos los que por allí pasan, y hubo un párroco, un jesuita, Antonio Falces, que sonreía, acogía y abrazaba a todos los que a Javier iban. Con una sonrisa, con alegría y entusiasmo celebraba sus misas, con sonrisas y alegría contaba la historia de San Francisco Javier y el Castillo de Javier a los que allí acudían, siempre con buen humor para todos, chicos y grandes. Y como Cristo, también se compadecía de los que allí iban cansados, arrastrando dolor y sufrimiento, dándoles cariño, palabras de aliento, y frases de perdón. Reafirmando siempre el amor de Dios por todos y la acogida siempre de la Iglesia a todos sus hijos y su participación en ella. La alegría brota de la entrega, la entrega del padre Antonio a Dios, a la Iglesia, a sus años misioneros, y al prójimo, traducido en una sonrisa que toca el corazón de muchos que de una manera u otra tuvimos la suerte de conocerle. Descanse en paz y que desde el cielo nos siga sonriendo y transmitiendo alegría y el amor a Dios y al prójimo.