¡Que los tiren ya!
Publicado el 13/10/2022 a las 07:27
Los misiles atómicos, digo. ¿Para qué esperar, si es lo que van a terminar haciendo? Ya se habla de “síndrome prenuclear”. Que no prolonguen, entonces, este sinvivir, esta absurda tardanza, porque no se van a resistir a las ganas de disparar. En el mundo hay más de 13.000 ojivas atómicas almacenadas. Como críos ante una caja llena de juguetes sin estrenar: ¿hay alguna duda de que en algún momento la abrirán? De las 13.000 sobran 12.800: se calcula que basta con disparar 200 para que el planeta se vuelva inhabitable. Y se acabó.
El desenlace se ve venir, porque el poder está en manos de mandatarios deshumanizados. Simplemente hay que imaginar su propia vida. El careto de Vladimir Putin lo dice todo sobre su infelicidad. Declara no tener ni un minuto para ver a sus nietos (ni parece necesitarlo). En el otro lado, Joe Biden da la impresión de haberse arrepentido de la liada en que se ha metido a esas alturas octogenarias. Poco tienen que perder personalmente. Por eso dan más miedo (los enemigos más peligrosos son los desesperados). Y, ¿han visto esa maravilla de la ciencia y de la técnica que es el submarino “Belgorod” que anda por ahí merodeando, repleto de inteligentísimos torpedos “Poseidón”? ¡Ni hablar de que terminen sus días en un desguace! Sería una lástima. Antes habrá que verlos funcionar, ¿no les parece? Pero, a lo mejor el ser humano no es tan estúpido. De ahí el vertiginoso progreso de lo cibernético y su implantación en la vida de las personas. ¡Qué intuición! Quizás la “realidad virtual” sirva de refugio cuando la auténtica sea dañada irreversiblemente y el aire se vuelva irrespirable. ¡Hala! ¡Todos a vivir al metaverso! Los supervivientes, claro.
Rememorando la canción “Russians” de Sting, tan oportuna en 1985 como vigente ahora, cuando en alusión al “juguete mortal de Hoppenheimer” dice: “… I only hope the russians love their children too”. Esperemos que en el otro bando se piense también en los suyos.