La solución no es siempre el silencio por respuesta
Publicado el 02/10/2022 a las 08:32
Se suele decir que hay que contar hasta tres y respirar hondo antes de reaccionar en según qué circunstancia, aunque tres se queda muy corto porque es necesario tomarse bastante más tiempo, muy a menudo, e incluso no decir nada, cuando no se tenga muy claro lo que conviene manifestar o cuando sea el silencio lo más aconsejable.
La cuestión no es tanto hablar o no hablar, si no el hecho de no hablar por hablar, por no dar la sensación, al quedarse uno callado, de que no se tiene nada que decir o que se acepta lo que dicen los demás, que es tanto como dar la callada por respuesta aunque no se esté en absoluto de acuerdo con lo que se esté exponiendo.
El silencio, como norma, no parece ser, por esta razón, lo más aconsejable. A veces es preferible mojarse que mantenerse callado, a pesar del riesgo que supone, un riesgo que hay que asumir, en determinadas circunstancias, para no verse atropellado.