Sangüesa y su banda municipal
Publicado el 16/09/2022 a las 07:30
Confieso que, desde mi infancia, vibré con los acordes de la Banda Municipal: desde el silencioso recogimiento en Viernes Santo, a la desbordante alegría de la ‘’Bajadica del Prau’’, y hoy, a mi prolongada edad, lo sigo haciendo. ¡Tantos años, tanto agradecimiento! No pretendo en absoluto contar su historia: en 1996 nuestro insigne historiador, Juan Cruz Labeaga Mendiola, ya lo hizo minuciosamente. El ayuntamiento y la CAN se hicieron cargo de su publicación y ahí está, en un magnífico libro, con rigor y amenidad para todos.
Mi deseo es resaltar la actitud integradora y de llaneza humana de quienes hoy, esplendorosamente, la dirigen: Imanol Blasco Itoiz y Javier Calvo Lerga, así como expresar mi agradecimiento a todos y cada uno de los miembros, unos veteranos y otros de la nutrida juventud que hoy la componen. Quiero reconocerles mi admiración por el evento que fueron capaces de organizar en la plaza de toros el día 4 de septiembre a Sangüesa, aglutinando a todos los grupos musicales y culturales, con su amplia diversidad: gigantes, auroros, danzaris, Misterio de Reyes, etc. Ha estado a la altura de las circunstancias, dando ejemplo de “amor al Arte’’ y fundiendo su música, propiciando a la vez una armónica convivencia vecinal. Han prestigiado a la Banda, en mi recuerdo, 3 directores: Antonio Del Solar, referente de mi juventud, y sus sucesores, Jesús María Bermejo Zaratiegui y Miguel Larrañeta Ventura, estos dos, en tiempos nada fáciles, fueron directores de la Banda y a la vez profesores en la incipiente Escuela de Música municipal (inicios años 1980). Ellos empiezan la fructífera relación entre Escuela de Música y Banda. En mi estancia en la alcaldía viví muy cerca su funcionamiento y quiero rememorar un acontecimiento que fue entrañable. El año 1989, con Javier Beunza Arboniés en la casa de la Cultura del Ayuntamiento, se organizó un doble homenaje a dos históricos directores: Guillermo Beaumont y José Galarza. En mi alocución ya puse de manifiesto que, “a Sangüesa, sin Banda, le faltaría algo de su alma’’, y hoy lo repito. El “Viva Sangüesa’’ de Beaumont, o el “Sangüesa en Fiestas’’ de Don Antonio Del Solar, me siguen poniendo la carne de gallina. Reitero mi reconocimiento de sangüesino a la Banda, a sus fundadores, directores y componentes que la han hecho brillar más de 100 años. A los actuales maestros, ¡felicidades! y que su buen hacer haga posible su permanencia, al menos, otros 100 años.