Cuando a uno le privan del derecho al descanso

Antonio Merino Gorrindo

Publicado el 14/09/2022 a las 07:35

85 decibelios. Eso es lo que marcaba la aplicación Sonómetro de mi móvil, en mi domicilio de la calle Nueva, de Viana, a las 3 de la madrugada del día 4 de septiembre, en el interior de mi habitación, cerrada a cal y canto.

Señora alcaldesa, póngase en el pellejo de los que tenemos la “desgracia” de tener una vivienda en el centro de la ciudad, o cerca de él, y tener que soportar un fin de semana sí y otro también, o cualquier día festivo entre semana, los ruidos y molestias de todo tipo, ocasionados por los trasnochadores, que amparados por la impunidad, campan a sus anchas por las calles de bares y txamizos - cuando no por algún espectáculo musical, como es el caso que ocasiona este escrito, y que es la gota que colma el vaso de la paciencia-. Piense la señora alcaldesa dos veces antes de autorizar determinados festejos o actos festivos, que por desgracia se están haciendo demasiado habituales, fuera de los días señalados como fiestas patronales o celebraciones tradicionales (a los cuales no tengo nada que objetar), causando malestar entre los vecinos que por edad, trabajo, salud, etc... no participamos en estos eventos, y que hacen esta parte de la ciudad inhabitable por las noches.

Entiendo que la gente joven tenga ganas de divertirse (todos lo hemos sido alguna vez), pero todo tiene un límite, y en este caso es el de privar a los que ya no estamos en esa edad de su derecho al descanso. Hay medios para poder compaginar la convivencia entre todos, como son limitar los horarios y el nivel sonoro de estos actos musicales, y de los bares de la zona (no entiendo que tenga que estar la música a 120 o 130 dbs. a las 3 de la madrugada, cuando en mi habitación situada a 150 m, del foco emisor, y aislada con buena carpintería y persianas da tan alto nivel). Los vecinos de las calles Nueva y Serapio Urra, entre otras, se lo agradeceríamos, y evitaría que algunos, como yo por ejemplo, tengamos que tomar el coche a esas horas y marchar a dormir el resto de la noche a Pamplona, distante 80 kilómetros, que es donde resido habitualmente entre semana - con el riesgo que ello supone, ya que vas en un estado de estrés e insomnio, poco aconsejable- para volver a la mañana siguiente.

Le pido con todo respeto que considere esta cuestión y proteja los derechos de todos, ya que la situación actual da pie a pensar que solo la juventud y los intereses de algunos bares priman sobre todo lo demás. Por favor, haga esta ciudad más habitable para todos, y muchos vecinos se lo agradeceremos.

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