Los patos de Putin invaden Barañáin

Pablo Uriz Urzainqui

Publicado el 14/06/2022 a las 07:29

Indudablemente estos patos deben ser aliados de Putin puesto que invaden, ocupan, expulsan y en el peor de los casos, pero muy probablemente, matan. Lo explico… Ha llegado al “Lago”, el amplio estanque del Parque de la Constitución de Barañáin, una nueva especie, raza, estirpe (o como se diga en Zoología) de patos que ha expulsado, o incluso algo peor, a todas las especies, razas, estirpes de los patos que poblaban el lugar, vaciándolo totalmente de cualquier “primo” suyo. Allí convivían unas cuantas decenas multirraciales de patos, ahora solo quedan unas cuantas unidades, todas de una misma raza. Parecen patos violentos, que constantemente vigilan y patrullan su territorio, a los que yo he visto y grabado en vídeo atacar a una mamá pata cuando introducía, imagino que por primera vez, a su prole de nueve patitos recién salidos del cascarón en el agua del estanque. En los días sucesivos pasó esto: al siguiente atacaron de nuevo a la pata y a las crías, a los tres días ya no estaba ella pero sí 3 o 4 patitos, y al cabo de 5 días ya no había ninguno, solo los invasores… Ahora reinan en El Lago los patos putinianos.

Alguien de cierta edad como yo, nacido en un pueblo y vivido en él durante varios lustros, en donde lo que sucede en la naturaleza se acepta tal cual es, debería asumir esto como algo normal pero es hiriente ver a unos matones atacar y muy probablemente eliminar a toda una familia indefensa -desde luego la mamá pata no abandonó a sus crías, que todavía no sabían volar, huyendo del lugar junto a sus congéneres adultos-. Pero la concepción Disney de la vida que “los poderes fácticos” han logrado introducir machaconamente en nosotros los urbanitas (al cabo de unas cuantas décadas yo ya lo soy), invita a rebelarnos contra semejante injusticia y anima a combatir, cual caballeros medievales, a esos putinescos volátiles. Y los testigos de tal atropello, desde esta óptica hollywoodiense, deberíamos haber entrado en el agua y, tras atraparlos, retorcer el cuello de los invasores al grito de ¡Viva Ukrania Libre! Bromas aparte, como eso solo sucede en lo que nos envía Hollywood, lo que sí podemos hacer es: por un lado, nosotros no echar comida a esos feroces patos (además está prohibido); por otro, los responsables del parque deberían tratar de expulsar a los abusones y de recuperar a los desplazados. ¿Cómo? ¡Ah, no sé, pero ellos están allí por y para algo, y ya que cobran su sueldo, que se lo ganen!

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora