Al corredor de montaña
Publicado el 03/06/2022 a las 07:47
Corrijo: al querido corredor de montaña insolidario. Porque generalizar es de mal gusto. Entiendo lo de superarse a uno mismo cuando se tiene espíritu competitivo. Más aún cuando hay aplicaciones móviles que te avisan a diario: “¡Hoy puedes ser la mejor versión de ti mismo!”. Te comprendo, todo son piedras en el camino. Madrugar, las ruedas de chorizo que rechazas para picar, esos domingueros que no se lanzan a tiempo a la cuneta para aplaudirte y dejarte pasar. Con el sacrificio que haces para entrenar y todo a lo que renuncias. Hay quien incluso te mira con expresión malcarada. “¡Qué se habrán pensado!”, dices con razón. Un día te caíste por tropezar con un sujeto que se encontraba agachado acercando la nariz a una planta herbácea. El muy inútil pensaría que se puede estar ahí parado en medio del camino. Ahí parado para escudriñar un diente de león. ¡Un diente de león! Otros días se paran para dejarte pasar, pero te meten disimuladamente la mochila, lo justo para desestabilizarte y evitar tu plusmarca personal en La Higa de Monreal. Querido corredor, no es nada personal. Es posible que te iniciaras recientemente en el creciente y popular mercado de las carreras de montaña. Quizás pasaste directamente del asfalto a correr cual cabra por la montaña. Quizás ignores ciertos códigos de conducta. Repito: quizás ignores ciertos códigos de conducta. De esos que no están escritos en ningún documento legal y se pasan de padres a hijos, o sencillamente se saben. Es posible que la sabiduría popular haya sido sustituida por la sabiduría tecnológica y por eso quizás no sepas. Hubo un tiempo en el que los códigos de respeto básico se tenían en cuenta y se ponían en práctica. Son códigos que no se preguntan a Google. A pesar de que mucho licenciado aventuró aquello de que de la pandemia saldríamos mejores, la sensación es que la insolidaridad, el egoísmo y el narcisismo ganan enteros. La tontería también: tan bien de salud y con tanto futuro. Es también evidente en sitios como la montaña, a la que ha llegado mucha gente, además de mucho patrocinador, en los últimos tiempos. El código de conducta es claro desde tiempo pasado. Si una persona va subiendo en sendero estrecho tiene prioridad de paso sobre otra que baja. Con mayor razón si quien baja va corriendo o en bici. No tienes más derechos debido a tus planes de entrenamiento personal. ¿A quién interesan tus planes de entrenamiento personal? Exactamente, solo a ti. ¿Y si bajas corriendo y encuentras otras personas que bajan sin correr? Tan sencillo como reducir la velocidad hasta que se dan cuenta de que vienes, te dejan paso, y con una fórmula en peligro de extinción dices: “¡Gracias, buenos días!”. Porque recuerda, la montaña no te pertenece.