A vueltas con la bandera
Publicado el 29/05/2022 a las 08:32
Estos días hemos podido leer en prensa las quejas de representantes de diversos partidos políticos nacionalistas, populistas y republicanos por la colocación de una gran bandera de Navarra en la plaza de los Fueros de la capital navarra. Argumentan el alto coste, estimado en cien mil euros, y demandan que se someta a votación en pleno del ayuntamiento de Pamplona. Alegan que es una maniobra del alcalde, el señor Maya, para desviar la atención de otros temas y de necesidades más perentorias. Creo que la verdadera razón es otra muy diferente porque algunos de esos partidos apoyarían, sin ninguna duda, la iniciativa si la enseña a colocar fuera otra que revindican y lucen constantemente. En el mundo nacionalista el tema de los símbolos, la bandera, el idioma y la propaganda es algo primordial y no se escatima en recursos de todo tipo. Como dato el presupuesto de euskarabidea con las enmiendas del Gobierno y de Bildu se elevan a 23,8 millones para el euskera. Luego critican que se gaste con dinero público en algo que nos representa a toda la ciudadanía navarra. Gorka Urtaran (PNV), alcalde de Vitoria, colocó una gran enseña vasca en una rotonda a la entrada de la localidad, como símbolo de la capitalidad de la ciudad en los actos conmemorativos del 40 aniversario de la capitalidad de Euskadi y no hubo polémica alguna. Es curioso, a Vitoria le ratifican la carta de capitalidad, 40 millones recibirá del Gobierno Vasco en los próximos cuatro años y el Gobierno de Navarra se la quita a Pamplona. ¿Habrá influido alguna formación nacionalista en ello? Pero volviendo a las banderas, en el año 2014 la colocada en un acto público, por Martin Garitano (EH.Bildu) en la plaza de Guipúzcoa junto a una placa con el lema ’Gurea Ikurriña’ (Ikurriña la nuestra) alegó que era una respuesta a la sentencia del Supremo que obligaba a colocar la bandera de España, en un lugar de honor en la fachada del Palacio Foral. Adujo que ante esa afrenta e imposición, por parte de un tribunal español, colocó una gran bandera de Euskadi. Llegado a este punto, me gustaría recordar la multitudinaria manifestación del 4 junio de 2017 por la derogación de la ley de símbolos, aprobada por el Gobierno de la nacionalista, la señora Barcos. La manifestación estaba encabezada por una enorme bandera de Navarra portada por unas 20 personas, incluso la señora Chivite, en aquellas fechas en la oposición, asistió. Por ello intentaré explicarlo. La bandera es una representación del orgullo de un pueblo, de sus raíces, de la unión de diferentes territorios agrupados bajo ella, de la conjunción de diferentes pensamientos e ideas políticas. Por resumir: es lo que nos une, no lo que nos separa. Por otra parte, es sabido que las personas que aman a la tierra en que nacieron o en la que están asentadas desde hace muchos años, se sienten identificadas con sus costumbres, abrazan a su bandera, defendiendo las tradiciones y demostrando que se sienten orgullosos de ella, eso sí, la suya, no la de otras Comunidades limítrofes. Pamplona es la capital de Navarra y, como tal, el que luzca en una plaza tan representativa como es la de los Fueros una gran bandera de la Comunidad, no debe ser motivo de discordia, sino de orgullo para los defensores de la foralidad y de respeto de los demás.