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El politiqueo de las tarjetas de los contenedores de basura

  • Luis Landa El Busto
Publicado el 27/05/2022 a las 07:29
Estos días asistimos a la implantación de los nuevos contenedores de materia orgánica y resto en la comarca de Pamplona. Todos estamos de acuerdo en la recogida selectiva de materias desechables, según la UE. Se trata en Navarra de alcanzar en el 2027 el 70% de selección. Es una forma de paralizar el cambio climático, salvaguardar el medio ambiente, reducir la contaminación, ahorrar energía, eliminar vertederos y mejorar el bienestar y la salud humana, sin olvidar la reutilización y reciclado.
La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona ya lleva años impulsando la discriminación de residuos. Está compuesta de 50 municipios, entre ellos poblaciones importantes como Barañáin, Ansoáin, Burlada, Cizur, Huarte o Pamplona. En 2019, la asamblea eligió con sorpresa al nuevo presidente, Campión Ventura, con 29 votos: 14 de Bildu, 7 de PSN, 5 independientes y 3 de Geroa Bai. El presidente se ha plegado a los nacionalistas, priorizando el vascuence sobre el español en las tarjetas, en contra de la normativa navarra. La implantación de dos nuevos contenedores con apertura automática está provocando una fuerte oposición por su precipitación y por el sistema de la tarjeta.
En primer lugar, es una vergüenza que toda la propaganda, incluidos los trípticos, se haya impreso primero en vascuence y en segundo lugar en español. Sabemos que es una manipulación de Bildu y Geroa Bai, con la aprobación del PSN. ¿Dónde están los alcaldes y concejales del resto de localidades para paralizar estos folletos? Los grupos abertzales utilizan los puestos públicos para introducir un “politiqueo” manifiesto. Es una auténtica publicidad política encubierta. En segundo lugar, sería de dudosa fiabilidad que algunos de los asambleístas de la Mancomunidad silenciaran estos problemas porque cobran unas sustanciosas dietas por asistencia a plenos y por pertenecer a SCPSA (transporte público), comisiones, concursos o adjudicación de proyectos.
Además, los barrios de San Juan, Iturrama, Segundo Ensanche y Casco Viejo o municipios pequeños se componen de una población envejecida y muchos de ellos no aceptan la tarjeta o no saben y están echando la basura en otros contenedores para otros reciclajes, con lo cual revolvemos más la basura. En cuarto lugar, los pisos con más de cinco estudiantes y los residentes de colegios mayores proporcionan basura de forma personal y quieren desprenderse de ella de manera individual y bajan a la calle sin poder echarla.
Asimismo, con las tarjetas personales de cada vivienda, ¿quieren enterarse de nuestra vida íntima, desean controlar nuestras comidas? ¿Llegará un día que nos exijan poner el nombre y apellidos en cada bolsa? Estamos convencidos que poco a poco cerrarán todos los contenedores con tarjeta y sacarán una estadística con una ficha de las cervezas que bebemos, de la clase de zapatos que utilizamos, así como la marca de nuestros pantalones, camisas y calzones. Incluso sabrán cada cuanto tiempo cambiamos de vestuario.
Igualmente recordamos a la Mancomunidad el fracaso que tuvieron Bildu y sus correligionarios en el País Vasco; obligaban a los hogares colocar sus bolsas de basura en los sitios adscritos a cada familia. Incluso, los días impares sacaban los restos de pescado y, los pares, los huesos de las carnes. Los ratones, gatos y perros hicieron su agosto, destrozando las bolsas, por lo que tuvieron que colgarlos. Yo he viajado por todas autonomías y, en la mayoría, sus habitantes son responsables de echar sus basuras en los seis contenedores abiertos, gracias a las indicaciones de las fotos pegadas y a los colores.
Y ya por último, la Mancomunidad nos podría dar el montante económico que ha supuesto desechar los contenedores antiguos, poner los nuevos, adaptar los camiones, la propaganda, los trípticos y el personal que ha contratado, durante días, para entregar en los barrios personalmente las tarjetas. ¿Qué empresa ha realizado el trabajo? ¿Dónde están los contenedores viejos? ¿Los asambleístas han exigido las facturas y la transparencia en todo este montaje? Como decía el presidente italiano Andreotti: “No desgasta el poder, lo que desgasta es no tenerlo”.
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