Los fisioterapeutas han llegado para quedarse
Publicado el 20/05/2022 a las 07:32
Le conocemos desde tiempos ancestros. Siempre ha estado ahí, en todas sus formas de presentación, y cómo no, en los momentos más oportunos. Porque una persona humana no podría ser humana sin sufrir en algún momento de su vida. Sí, sin duda, hablo del dolor. En los últimos 15-20 años hemos visto como, de forma exponencial, han crecido el número de consultas privadas para el tratamiento del dolor, con auge en sobre todo un sector: el tratamiento del dolor muscular, directo e indirecto. Esta carta va dedicada a los fisioterapeutas, a una de las carreras de moda, pero que es tan necesaria como la medicina o las finanzas. Han llegado, proliferado en su ciencia y en sus estudiosdel cuerpo humano, tanto física como neurológicamente, para ayudar a la población con toda clase de patologías: desde la más tonta torcedura de un tobillo o muñeca, hasta la más compleja rehabilitación de un ictus o un infarto. Mucha población de nuestro (a veces) inculto país los asocia solamente con el carácter deportivo, el tratamiento de lesiones y los dolores musculares ocasionales: los denominan masajistas por sus terapias manuales, pero el concepto, con todo mi respeto para los que lo denominen así, es mucho más amplio. Y tampoco es asequible, aunque muchos que comienzan su camino en el mundo laboral decidan bajar sus precios para captar clientes. La hora de tratamiento sigue siendo más barata que, por ejemplo, la de un taller mecánico, pero claro, nuestro coche nos desempeña una función esencial en la movilidad, pero nuestro cuerpo puede aguantar lo que le echen, que con una pastilla se pasa enseguida… Invertir en salud no es tirar el dinero, y cada vez tenemos al dolor más apretado contra las cuerdas. Acudan a los especialistas para dejar de sufrir y llevar una vida mejor: son dos días los que pasamos en este mundo.