Somos enfermeras

María Elena Romero Roy, enfermera del Centro de Salud Milagrosa

Publicado el 13/05/2022 a las 07:37

Hace ya unos años me encontré en esa encrucijada de elegir estudios. Muchos esperaban que escogiera Bellas Artes pero yo tenía clara mi vocación enfermera. En aquel entonces no alcanzaba a ver toda la amplitud de nuestra profesión que en el mundo laboral me ha llevado a terrenos tan distintos. Somos las que no duermen mientras está ingresado en un hospital, las que llegan con su propio coche a cualquier punto de la geografía navarra para atenderle en una urgencia, somos manos que curan, oreja que escucha, palabra que enseña. Somos la que acompaña las horas lentas de medicina a goteo, aguja y alivio, timbre y zuecos. Somos la comadrona que le recibe en el nacimiento y quien le da la mano mientras se va en silencio. Somos antiguas como los cuidados, discretas como la buena compañía, empuje para ayudarle a apostar por una vida más saludable y respeto cuando no quiere hacerlo porque es el protagonista de su historia. Somos quien lava con mimo su cuerpo desnudo y quien acoge el desnudo de tu alma en las horas vulnerables en que necesita compartir lo que lleva dentro. Hemos sido aplaudidas y a menudo olvidadas pero seguimos siendo presencia invisible que ofrece cuidados para usted, para su familia, para quien le cuida. Somos mirada observadora y atenta a qué necesita. Somos testigos de momentos cumbre de su vida, de espacios de fragilidad y también del cuidado cotidiano. Somos un espejo cuando se siente débil que quiere devolverle la imagen de cómo le vemos en potencia, fuerte y capaz. Porque nos importa y es el centro de nuestros cuidados. No siempre podremos curar, pero siempre podemos cuidar. La fundadora de la enfermería moderna, Florence Nightingale, decía que “la enfermería es un arte y si se pretende que sea un arte requiere de una devoción tan exclusiva, una preparación tan dura, como el trabajo de un pintor o de un escultor”. Y Gaudí, el famoso arquitecto hablaba de que “para hacer las cosas bien es necesario: primero, el amor; segundo, la técnica”. El nuestro es un trabajo de amor y ciencia. Me alegro de haberlo escogido en aquella encrucijada de hace ya unos años... En el fondo no estaba tan lejos de aquellas Bellas Artes porque la enfermería es una de las artes más bellas.

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