El futuro de la perdiz en Navarra

Ángel Moracho Jiménez

Publicado el 27/04/2022 a las 08:04

Desde luego que la agricultura navarra debe, necesita ser impulsada no solo como motor económico, sino también como tejido en el desarrollo social de la zona es algo en lo que todos estamos de acuerdo. El conocimiento transferido de nuestros abuelos acerca de los sistemas de cultivo y los productos de la zona poco o nada tienen que ver con los empleados actualmente. El gobierno apuesta por el sector agrícola, pero cabe preguntarse si la evolución de este va en el camino correcto o por el contrario deben de cambiar muchas cosas, sobre todo en el conocimiento, normas y leyes de los productos a emplear así como, sus repercusiones a corto y medio plazo en animales y personas. Para muestra bien vale un botón. Nuestra perdiz roja se muere, no porque los cazadores las maten o porque el año de cría haya sido malo, sino porque los fitosanitarios y las nuevas técnicas agrarias así lo demuestran. Informes contundentes del CSIC detallan como diversos fungicidas, plaguicidas y anti germinantes han acabado no solo con la perdiz, si no con diferentes especies de granívoros y canto, cardelinas, cañameros, y un largo etcétera. Ha llegado el momento de plantear una nueva estrategia más allá de la productividad del cultivo que parece ser el motivo principal de los cambios importantes que han desembocado en esta terrible posición de destrucción biológica.

Se podría entrar a tenor de los diferentes informes de toxicología a valorar los lixiviados de urea, fosfatos, y oxidantes que podrían acabar como residuales en su organismo de una u otra manera. La siembra directa el mayor enemigo de diferentes especies que al suprimir el volteo y oxigenado de la tierra han visto cortado su ciclo biológico fuente de alimento y vida. El uso de semillas blindadas con tiram ampliamente demostrado deformador de sistema reproductor y causante de muerte directa en nuestras perdices y alondras. Una gran parte de estas semillas quedan al descubierto, por lo que los animales granívoros acceden a ellas con suma facilidad. Quizás el equilibrio entre lo razonablemente saludable para todos, se pueda alcanzar sentando a las partes y llegando a acuerdos donde todos salgan satisfechos. El empleo de diferentes fosfatos y herbicidas entra en contacto con los animales de diferentes maneras y sus consecuencias son debido al tiempo de exposición muy variadas como: pérdida de orientación, esterilidad, finura en la cascara del huevo, muerte, y aturdimiento. También pueden ser intoxicadas por cadena de transmisión un grillo muerto por herbicida es engullido por un pollo de perdiz y así para el resto de las especies. Sí, debemos crecer, debemos apoyar y estar, con algo más que un método de vida algo que forma parte de nuestra cultura, pero debemos hacerlo siendo conscientes de cómo lo hacemos. Hay informes, hay mesas de conocimiento si en definitiva solo es un tema económico, algo no se hace bien. Por un lado Europa destina y genera partidas de cientos de millones de euros en programas de recuperación y sostenibilidad. ¿Por qué no se empieza por emplear ese dinero en compensar un posible desfase de productividad? Nuestras perdices y nuestros granívoros, así como gran parte de nuestra fauna que convive con la explotación agraria, necesita ayuda integral en el convencimiento de que ya en la prueba de la metodología y empleo de productos, se verán resultados satisfactorios.

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