El fin de todo
Publicado el 19/04/2022 a las 07:47
En estos días de tranquilidad de Semana Santa en los que se dispone de tiempo para hacer cosas que no se puede hacer el resto del año, he tenido tiempo -fíjense bien en lo que digo-, de leer un libro, lo que no es poco, y de terminarlo, lo que ya es la pera. Se trata del ensayo “El fin de todo” de Katie Mack (Crítica, 2021), en el que, bajo el hijo conductor de explicar cuáles son los tres finales posibles del universo, se nos da cuenta de los últimos avances en investigación en el campo de la astrofísica con un estilo dinámico y de fácil comprensión.
Por si no lo saben, tres son los posibles finales que le aguardan a nuestro universo, los tres igual de poco halagüeños: o bien muerte térmica en el frío absoluto, o bien dilución de la materia en la nada, o el más espectacular de todos: caída en el vacío verdadero a través de una burbuja de vacío catastrófico que irá engullendo todo a su paso. La buena noticia es que cualquiera de estos finales, casi con toda seguridad, va a suceder dentro de miles de millones de años. Pero en este libro, como ya he dicho, aparte de predecir nuestro futuro, también se nos habla de nuestro pasado, y de cómo éste puede ser nuestro futuro. Suena extraño, pero así es. La radiación de fondo de microondas es el sonido de la gran explosión, o Big Bang, que todavía se puede escuchar hoy en día, lo que ya es de por sí alucinante. Bien, pues estos datos muestran pequeñas variaciones de densidad que coinciden con el lugar exacto donde miles de millones de años después surgieron las galaxias, estrellas, planetas y la vida, al menos aquí donde estamos. Es decir, que, en el inicio de todo, ya estaba implícito lo que iba a pasar después. Pero es que este inicio puede ser el final, ya que los científicos piensan que nuestra realidad forma parte de un sistema de universos que se forman y desparecen en sucesiones sin fin de implosiones y explosiones. Nietzsche ya lo predijo. Queda mucho por estudiar y resolver sobre nuestro destino y nuestro origen. La materia y la energía oscura parecen ser la razón última del universo en expansión, y a desentrañar su esquiva naturaleza están los científicos en la actualidad orientando sus esfuerzos.