Un cartel atípico

Inmaculada Jiménez Caballero

Publicado el 12/04/2022 a las 07:23

Quiero pensar que eso es exactamente lo que el promotor espera cuando confía un trabajo a un artista. No quiere nada habitual ni vulgar, quiere algo único.

Algo “original” por tanto atípico. Una personal forma de ver. Así que podemos pensar que, en este caso, el cartel de la “Feria del toro 2022” ha cumplido el primero de los propósitos.

Pero hace tiempo que este tipo de asuntos se convirtieron también en cuestiones públicas expuestas al criterio y opinión de todos, algo que me parece adecuado, y como tal ocupa su espacio en los medios. Leyendo la información que acompaña a la obra, me parece percibir que el calificativo atípico incorpora un matiz que sugiere también “desconcierto”. Quizás el público en general esperaba que esa deseada originalidad estuviera expresada en la destreza del oficio de un artista consagrado, y no tanto en la concepción misma de la obra.

Pero el arte que nos invita a ir “más allá de lo que se ve”, siempre debe ser “provocador”, en el sentido de hacernos abandonar nuestra comodidad y enfrentarnos a aquello que los artistas parecen percibir antes de que el resto de los humanos lo hagamos. Este es un debate interesante cuando se trata del arte figurativo, porque es posible que este mismo adjetivo “atípico” nunca se hubiese empleado en el caso de que la imagen del cartel hubiese sido una imagen abstracta, pero el hecho de que sea algo perfectamente reconocible hace más perturbadora su lectura.

Por mi parte, solo puedo asombrarme, como tantas veces lo he hecho, de la agudeza, finura y profundidad de percepción del autor. La fiesta de San Fermín, una fiesta tan “típica”, llena de rutinas que esperamos confirmar diariamente desde el 6 al 14 de julio y que giran alrededor de la “Feria del toro”, un universo con una liturgia a su vez, tan antigua e invariable, son presentados al mundo con una imagen dual en la que en la plaza, el lugar del acontecimiento principal, esta vez el protagonista es el hombre. El hombre contemporáneo que la llena a rebosar, un hombre en el que todos nos reconocemos, que en medio de la muchedumbre y el bullicio necesita saberse acompañado y aceptado. Ese es el espectáculo que el artista contempla y nos lo ofrece, para que con él, todos seamos también capaces de descubrirlo. Un hombre contemporáneo, cuya principal necesidad, a los ojos de Aquerreta, es la compasión.

Inmaculada Jiménez Caballero, directora del Instituto Cervantes de Orán

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