Nueva política
Publicado el 11/04/2022 a las 07:23
Parece que estos tiempos traen un cambio necesario en el concepto de los políticos y para la política. En los últimos días, estamos viendo cómo las personas, la sociedad, tienen la capacidad de revelarse contra el fundamento de que las direcciones o jerarquías están por encima de todo. Desde luego que el incumplimiento de normas, deben de estar regladas pero hay algo que todavía no se había cuestionado y es, dependiendo del incumplimiento, la capacidad de los infractores para demostrar al resto que pierden mucho más con el castigo que lo que ganan. El concepto dignidad es amplio y determina aquellas acciones basadas en la integridad, respeto, y cumplimiento interior no solo del pensamiento, sino de las relaciones para con los demás. Es un gran alivio ver cómo algo que casi estaba perdido o por lo menos olvidado, ha vuelto a resurgir. ¿Cómo se podría tratar una promesa política antes de las elecciones con las que se consigue gobernar y después no se cumple? quizás fraude electoral, publicidad engañosa, veremos en el futuro si tiene alcance legal. Esto, lo hemos visto una y cien veces en el gobierno actual “no pactaré” y ahí están gobernando. Un largo etcétera de muestras de que ese gran principio que deberían respetar los políticos que es el respeto a lo que prometieron, no se cumple y lo que es peor en muchos casos se manipula o tergiversa en contra de esa promesa inicial. Hoy es respeto a la nación mañana puede ser vinculaciones de otro tipo, el resultado es no respetar la integridad del voto mayoritario en asuntos clave, algo que a la larga causará fractura en los equipos políticos beneficiando, en este caso, al contrario. Si la política son personas, si los grupos políticos son personas, si estas personas votan basados en sus ideologías personales teniendo como objetivo el potencial del grupo, cómo se puede supeditar todo esto a lo que mande la dirección del partido. Es un fraude de concepto en sí que tiene las patas muy cortas ya que la gente defraudada, romperá vínculos y se generará crispación político-social. Aún hay personas que actúan como políticos y políticos que son personas por lo que todo no está perdido. El respeto hacia aquellos que lejos de someterse a una disciplina de dirección, defienden no solo sus ideales personales, si no gran parte del pensamiento de los que los eligieron es imprescindible. Este respeto es necesario para mantener vivo el ideal de que en política, todo no vale y consolidar para el futuro valores de grupo.