Un viaje del Papa a Kiev
Publicado el 10/04/2022 a las 09:08
Hay temas especialmente delicados ante los cuales una sopesa si guardar silencio o ponerlos sobre la mesa. Porque, ¿cuándo es lícito hablar y cuándo callar? O dicho de otra manera, ¿desde dónde procede la motivación desinteresada que impulsa al ser humano a plantear lo que muchos piensan y pocos se atreven a decir? En demasiadas ocasiones el poder del oponente es tal que las conciencias más exquisitas optan por el silencio ante hechos dudosamente aceptables. No quisiera ser más papista que el papa, pero en mi memoria la trayectoria de Pío XII, conservador y anticomunista, cuya beatificación, que yo sepa, sigue estancada porque todavía no está claro si su controvertido papado fue digno de que hoy sea elevado a los altares. Mientras unos afirman que salvó a cientos de judíos del exterminio nazi otros lo recuerdan como el “Papa de Hitler”, pero parece cierto, si los archivos del vaticano no lo desmienten, que mil veintidós deportados romanos fueron enviados a Auschwitz el 16 de octubre de 1943, de los cuales sólo volvieron vivos diecisiete. Y parece ser que Pío XII adoptó una actitud neutral y silenciosa ante este hecho. Hoy, los judíos, dicen que todavía duele el silencio de Pacelli sobre el holocausto. Seguramente nada tiene que ver esta historia con nuestro actual Papa Francisco, sólo que encuentro ciertas similitudes, como que uno y otro ostentan, o lo hicieron, la representación de Cristo en la tierra, una guerra que se cobra vidas, o se cobró en su momento, y salvo discursos, escritos, oraciones, procesiones y buenas intenciones que no llevan a ninguna parte, no parece que su inmenso poder tiene, o tuvo, la fuerza suficiente para detener a los cuatro jinetes del Apocalipsis apellidados Putin o Hitler. Sé que se está valorando la posibilidad de este viaje, pero entre valorar, consultar, decidir, organizar y mover la maquinaria.. la gente sigue muriendo.
Por delante que Francisco me cae bien, aunque esperaba más de él en algunos temas que no vienen al caso en este momento, pero lo que si viene y además de forma urgente es paralizar la locura de esta guerra insensata y cruel que está acabando con la vida de tantos seres humanos. Ante esto, entiendo que hay que tomar soluciones drásticas, no valen ya tantas diplomacias ni reuniones, ni ritos vacíos que insultan a la madurez de la conciencia crítica. Francisco, ¡vete a Kiev! En plan sencillo como un Zelenski cualquiera, sin parafernalias ni historias. Ponte delante de un tanque ruso si es preciso y utiliza el enorme poder que tienes para paralizar esta locura. A ver si Putin y su Kiril tienen lo que hay que tener para acabar contigo.(...). Leí no sé dónde que quien salva una sola vida es como si hubiese salvado a toda la humanidad, tú puedes hacerlo, estoy segura, quizás tengas que arriesgar la tuya pero merecerá la pena. Olvida a esa Curia interesada (...) Como lo hemos hecho los laicos que ya no creemos en otra aristocracia que la de la verdad. Además, estos días, son los apropiados para pensar en el judío errante. Aquel a quien representas, aquel que sabía lo que le esperaba si subía a Jerusalem y, aún así, subió.