La guitarra de Sabicas
Publicado el 30/03/2022 a las 07:41
Una guitarra gigante nos recibe en la avda. de Zaragoza. Sabicas quiso ser una guitarra con las cuerdas bien templadas. Paco de Lucía, afamado guitarrista expresó: “Con Sabicas aprendí una limpieza de sonido, velocidad, una manera diferente de tocar la guitarra como yo nunca había visto”. En el Boletín Municipal de Pamplona (1990) se publicó una breve reseña: “Sabicas tenía muy en gala de ser pamplonés. Sus escasos años en Pamplona transcurrieron entre las calles Mañueta, Rochapea, Jarauta, y Villava. Le llamaron Habicas, gustaba comer habas crudas, apodo que derivó a su nombre artístico, Sabicas. Con apenas 8 años Agustín Castellón Campos debutó en el Teatro Gayarre en un acto de celebración de una jura de bandera. Tres años antes un tío suyo había depositado su afición flamenca”. En 1935 grabó sus primeros discos con Juanito Valderrama, según nos relata Antonio Burgos. Les abonaron 10 duros. Grabaron varias bulerías con la casa discográfica inglesa Parlophon y en 1936, Sabicas salió de España con un contrato para actuar en Buenos Aires. Le acompañó Carmen Amaya. En 1941 se desplazaron a EEUU y participaron en varias películas cinematográficas. Sabicas se afincó en Nueva York, realizando giras por América, Japón, Australia y España. El último concierto lo ejecutó el 3-VI-1989. Antes el Ayuntamiento de Pamplona le tributó un merecido homenaje, siendo alcalde D. Julian Balduz (5-VII-1982). Aquella noche, en el Teatro Gayarre, ofreció un concierto 60 años después y en el mismo lugar que ofreciera su primera actuación. En abril de 1990, aquejado de pulmonía y falto de recursos económicos fue ingresado en un hospital de Nueva York, falleciendo a los pocos días. El Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona hicieron posible el traslado del féretro a Pamplona. Su esposa, Esperanza González, y sus hijos Agustín y Margarita estaban muy emocionados. En su memoria va esta jota de Manuel Turrillas: “Corazón y sentimiento/ tiene la guitarra mía; que sabe llorar mis penas, y cantar mis alegrías”.