Ángeles sin alas
Publicado el 29/03/2022 a las 07:52
No hay mejor que dar lo que uno tiene. Y si algo hemos aprendido tras este tiempo de pandemia ha sido el valorar la profesión o más bien la vocación de personas anónimas que anteponiendo al interés personal sus cualidades como seres humanos se han volcado en beneficio de los demás y en la atención de la salud pública. Con esto no quiero decir que no haya otras profesiones u oficios valorados tanto o más, pero en estos momentos de guerras, pandemias y tanta incertidumbre es cuando el ser humano más necesita de cuidados y cariño, siendo los ancianos y niños los que más lo necesitan. También una de las lecciones que nos enseñó la vida desde la pandemia es que aunque dispongamos de las más altas y avanzadas tecnologías del mundo nunca podrá ser esta una sustitución o varita mágica para depositar en ella nuestra confianza, como si se tratase de una parte o apéndice de nosotros sin la cual no podríamos vivir y sin ella fuéramos seres poco menos que inútiles. Por eso hay que reconocer y dar las gracias al valor de lo que hacen y prestan estas personas que con su esmero y disposición nos reciben como ángeles con los brazos abiertos y sus batas blancas esperando que nosotros respondamos por lo menos con una sonrisa de satisfacción y un par de tiritas en sus etéreas alas.