La abuela de Leo Messi
Publicado el 15/08/2021 a las 08:56
¿A quién dedica Leo Messi todos sus goles señalando al cielo con los dedos? Detrás de ese gesto está el amor y agradecimiento a su abuela Celia, que falleció cuando el futbolista tenía diez años, pero dejó en él una huella imborrable. Fue su abuela quien lo llevó por primera vez a una cancha cuando tenía cuatro años. Messi lo ha contado así: “Mi abuela le decía a los entrenadores: ‘ponelo’. Y le contestaban: “No, no, que está muy chiquitito”. “Ponelo, que te va a salvar el partido”, insistía ella.
A los 7 años ya jugaba en las categorías inferiores del club Newells Old Boys, de su ciudad natal, Rosario. Por su pequeña estatura y gran movilidad se quedó con el sobrenombre cariñoso de “La Pulga”. El técnico del club dijo de él lo siguiente: “Con la pelota el pibe hacía cosas en contra de la física. Al único que le vi realizar jugadas así fue a Maradona”. A los 13 años, fue fichado por el River Plate, pero en el control médico se le diagnosticó un retraso del crecimiento. Existía un costoso tratamiento, pero River no pudo asumirlo. Por ese motivo, dos representantes de jugadores de fútbol se ofrecieron a sus padres para contactar con Josep María Minguella, asesor de fichajes del Barcelona C. F. Este último, tras visionar un vídeo de Leo, sugirió a Carles Rexach, entrenador del primer equipo, que le hiciera una prueba. El 17 de septiembre del 2000 Leo llegó a Barcelona, acompañado de su padre. La prueba se realizó al día siguiente, jugando un partido con chicos de su edad. Leo marcó cinco goles. Rexach decidió ficharle y explicó por qué: “Vi a un chico muy pequeño, pero diferente, con un desparpajo terrible, hábil, rápido, muy técnico, que llevaba la pelota a toda velocidad, capaz de regatear a quien tuviera enfrente. Hay futbolistas que necesitan el equipo para lucirse, él no.” El F. C. Barcelona se hizo cargo del tratamiento médico. En ese momento la altura de Leo era de 1,40 metros. Sentado en el banquillo del campo sus pies no llegaban al suelo; además, le sobraba camiseta por todas partes, hasta el punto de que las mangas le colgaban más allá de las manos. Creo que en este momento en el que Messi abandona el Barça hay que hablar no sólo de dinero. También de la parte humana: de su origen humilde, de su afán de superación y, sobre todo, de Celia su abuela, que con su intuición y amor hizo posible el nacimiento de un astro y, además, ejemplificó la importante labor educativa de los abuelos. Desgraciadamente no vivió para ver su posterior fulgurante carrera. Por eso Leo se lo sigue contando mirando al cielo.
Gerardo Castillo Ceballos