El bienestar intermitente
Publicado el 23/04/2021 a las 08:27
La sociedad consumista, despreocupada por el cuidado de la naturaleza e insensible ante sufrimiento de los más vulnerables, ha puesto en valor el concepto de bienestar, entendiéndolo como un estado de satisfacción física y mental. Se ha decido aparcar el concepto de felicidad asociada al estado del alma, donde el ser humano se siente en paz, consigo mismo, con los demás y con la naturaleza que debemos cuidar.
Es frecuente la referencia al bienestar y cada vez menos perseguida la búsqueda de la felicidad, ya que nadie puede ser feliz en un mundo de infelices. El dinero, el éxito, el poder no son los factores que nos llevan al estado de felicidad. Algo comprobable en las personas que tienen dinero, pero viven angustiados por su protección o insatisfechos por no aparecer en la lista Forbes o ser el primero. El éxito es cada vez más efímero, es por ello que el éxito no hace la felicidad, aunque se vivan buenos momentos, cuando se está en la cumbre, la melancolía o el abandono en el ocaso, es muy angustioso. La forma en la hoy que se vive el poder, un poder delegado, es en sí contrario a la felicidad, ya que exige comulgar con ruedas de molino, impidiendo la paz interior.
Alejados pues de la búsqueda de la felicidad que nos permite vivir en paz, en relación fraternal con los demás, en armonía con la naturaleza y con la mirada puesta en los más necesitados, nos vemos abocados al bienestar egoísta sin límites, donde el despilfarro y la pasión por lo superfluo nos engancha hacia una forma de vida inhumana.
Dado que para la mayoría es imposible un bienestar permanente, la sociedad consumista nos ha dirigido al bienestar intermitente. Disfrutaremos del bienestar, en las vacaciones, cuando gane nuestro equipo, al salir con los amigos, al asistir a una fiesta…, dicho bienestar intermitente nos perjudica seriamente, impidiendo una vida con sentido y propósito para construir un mundo mejor.