Todavía quedan cambios
Actualizado el 23/04/2021 a las 08:31
A última hora de este domingo saltó la gran noticia del fútbol europeo: la Superliga Europea. Desde el inicio alemanes y franceses se desmarcaban claramente del proyecto. El lunes Florentino Pérez repetía a bombo y platillo entre sus siervos que "hemos venido a salvar el fútbol" y aquello de "necesitamos más dinero".
El martes fue el turno de los ingleses, quienes consiguieron tumbar a esos 6 "elegidos", teniendo que recular y echarse atrás. Allí, aficionados, entrenadores y periodistas se opusieron firmemente a este despropósito de la Superliga de los elegidos. Allí sí fueron una oposición porque allí viven el fútbol de barro, el de las noches frías en Stoke. Mientras en España ni estaban ni se les esperaban. Aquí son de sofá y manta.
Para el miércoles ya quedaban solo los dos súperequipos de la Liga Española y se consumaba lo que muchos pensábamos desde el comienzo: la desvergüenza de los ricos del fútbol español. A pesar de todo, aún tuvo tiempo Florentino de pasarse por la radio para seguir vendiendo que seguían todos en la Superliga y que no había marcha atrás.
Florentino Pérez tenía razón, quizás hayan salvado realmente el fútbol, aunque afortunadamente dentro de un guión alejado al que nos querían inyectar estos elegidos en el que su único afán era enriquecerse todavía más y agrandar todavía más las diferencias con el resto de equipos.
Resulta insultante escuchar a este Mesías del fútbol que viene a salvar el fútbol porque "el Barcelona estaba perdiendo mucho y los más modestos estaban ganando dinero". O que en una misma entreviste anuncie pérdidas a la vez que habla de un fichaje megagaláctico. Insultante es poco. Si no puedes pagar lo que no tienes quizás tienes que empezar a adecuar tu plantilla a tu presupuesto y dejar a un lado los fichajes y contratos estratosféricos que vienen produciéndose en las dos últimas décadas.
Pero en serio, que si se quieren ir, que se vayan y se pudran entre ellos. Ojalá una Superliga en la que todas las semanas haya un Barça-Real Madrid. Pero esto no es suficiente, queda mucho por cambiar: hay que potenciar un reparto más igualitario del dinero; impedir que los clubes puedan endeudarse de esas maneras; recuperar la Supercopa a sus aficionados y no enviarla a miles de kilómetros; rebajar el número de partidos de los futbolistas; y no podemos obviar que actualmente han fallecido más de 6.500 personas en las obras de un Mundial conseguido mediante la corrupción de la UEFA.
También hay que exigir precios razonables para las camisetas de fútbol, el precio de las entradas de los partidos de fútbol; recuperar los horarios para los aficionados y eliminar los partidos entre semana; bajar los abonos de socio; y ver los partidos por la televisión de una forma económica. Queda mucho por hacer todavía y posiblemente todas estas reividicaciones no dejen de ser las ilusiones de un iluso, pero igual que no han logrado la ilusión de volver a ver a Osasuna entre los grandes de Europa, ¿por qué no soñar un poco más?